domingo, 12 de julio de 2015

EL DESEADO BESO


Harta de caminar bajo un sol urbano inclemente, decidí subirme a uno de los autobuses metropolitanos. El vehículo se desplazaba por las calles angostas con rapidez. El aire acondicionado refrescaba el ambiente aunque ensordecía a los que estábamos en su interior. Todo duró menos de cinco minutos. Casi no tuvimos tiempo de reaccionar. El semáforo se puso en rojo. El conductor la vio cruzar. Gritó su nombre dos veces: ¡Amparo! ¡Amparo! 
Ella no se dio cuenta ni pudo escuchar su nombre gritado desde el interior del autobús. El semáforo continuaba rojo y la inquietud del conductor iba en aumento.
¡Escúchame Amparo! -Volvió a gritar. Pero ella cruzó la calle y no se fijó en los gestos que le prodigaba el azorado conductor.
Todo el pasaje prestamos atención. Los que iban hablando se callaron; los que estaban callados contuvieron la respiración.
Fueron unas décimas de segundo que se eternizaron en el tiempo. El conductor frenó el autobús. Se levantó de su asiento y volviéndose hacia el pasaje dijo:
-Disculpen.
Abrió la puerta y salió rápido  con la intención de alcanzar a la chica.
-Amparo, por favor, Amparo. -Volvió a gritar.
La chica se detuvo. Esta vez sí que oyó su nombre gritado por una voz angustiada.
Nadie pudo oír que se dijeron. Nadie entendió ni una palabra. Nuestra atención estaba en su encuentro. El resultado fue el beso. Todos lo comprendimos. Una sonrisa, una caricia y rápidamente el conductor regresó al interior del autobús. Antes de arrancar masculló unas palabras.
El beso de Gustav Klimt.


-Disculpen pero…
No pudo terminar de hablar porque todos comenzamos a aplaudir.
Se ruborizó. Ocupó su asiento de conductor. Arrancó y continuó la ruta.
La mujer que estaba sentada a mi lado me dijo:
-Un bonito final para una discusión. 
Le sonreí y le repliqué:
-O quizás un bello comienzo para toda una vida.
Mi parada era la siguiente. Me apeé del autobús.

2 comentarios:

  1. Amiga, un hecho cotidiano lo conviertes en un encantador relato.
    Besos

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  2. La imaginación está para embellecer lo cotidiano. Gracias por la lectura y el comentario.

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