sábado, 26 de marzo de 2016

EN EL SECRETO DE TU NOMBRE





Texto basado en los hechos reales que sucedieron en la ciudad de Valencia el 11 de julio de 1936.





1º ACTO

Valencia, 11 de julio de 1936, alrededor de las nueve de la noche.

En un pequeño estudio de radio de la ciudad de Valencia, sito en la calle don Juan de Austria, realizaban el programa de radio, el speaker y el mecánico técnico de la cadena. Junto al speaker está sentada una mujer joven.

Speaker (Con tono elocuente)
…. Sí, señoras y señores, estamos a 11 de julio de 1936, el calor nos obliga, a todos, a tener las ventanas abiertas, incluso, ahora, a las nueve de la noche.
(Se oyen unos compases de la obertura de la zarzuela Bohemios) Queremos que nuestra compañía les haga un poco más agradable el bochorno de este verano. Y antes de entrar, de lleno, a nuestro programa de hoy, vamos a ofrecerles un breve repaso de la actualidad que se vive en la ciudad de Valencia. A pesar de los últimos disturbios de estos últimos días, ahora, reina la tranquilidad.
(Sigue la música de fondo de la obertura de Bohemios)
Ya saben que nuestro gobernador civil, el Sr. Braulio Solsona, acompañado por el subsecretario de Gobernación: el señor Osorio Tafall y otras autoridades, se han desplazado a Argel en una misión comercial. Esta delegación, civil y militar, viaja en el vapor «Durango» recién botado en nuestro puerto. (Se escuchan los compases de la zarzuela)
Sí, señoras y señores oyentes, nuestro gobierno local busca los mercados al alza y éstos, en estos instantes, se encuentran en las costas africanas. (De fondo se escucha el pizzicato de la obertura de Bohemios) Pero no, no crean ustedes que ahora les vamos a hablar de problemas y de la crisis económica de nuestro país. Estamos en julio y, la ciudad de Valencia, se encuentra en su gran feria… (Final de la obertura de Bohemios)
Nos referimos a la Feria de Julio que, hace pocos días, comenzó. Estupendos espectáculos teatrales y la música como uno de sus principales ingredientes.
(Se inician los primeros compases de «La canción de la libertad» de Bohemios)
Y como adivinarán, esta noche, en nuestra selección musical, nos acompaña la zarzuela del maestro Amadeo Vives, Bohemios.
(Se escucha el estribillo de «La canción de la libertad» de Bohemios)
Esta noche, señoras y señores, les advierto que será la única sorpresa que les hemos preparado. Visita nuestro estudio una de las jóvenes promesas de la escena valenciana. Esta noche, nos acompaña una de las grandes cantantes y actrices de nuestra tierra, la encantadora y adorable señorita…
(Se oyen unos portazos y gritos)
Speaker
(Dirigiéndose al mecánico) Crescencio ¿Qué ocurre? (Se oye un murmullo y unos gritos ahogados) (Con tono angustiado) ¿Quién es? ¿Qué pasa? …  No, no dejes pasar a nadie. (Muy nervioso) ¡Sube la música, rápido!…
* * *
Tres hombres, vestidos con uniforme falangista, entran en el estudio. El que parece ser el jefe, es de más edad, se llama Laborda. Los otros dos, que le acompañan: Juanín y Eusebio, son unos muchachos. El cabecilla lleva en la mano una pistola Mauser que, mientras habla, la cambia constantemente de una mano a otra.
                                               * * *
Speaker
(Con un hilo de voz)
Señores… ¿Qué quieren?
Laborda (Habla con un tono muy alto para intimidar a sus interlocutores)
Todo el mundo quieto. Tú (dirigiéndose al mecánico, Crescencio) no te muevas. Deja ese teléfono. Ya no sirve de nada. Hemos cortado la línea. (Avanza unos pasos hacia el speaker y la chica) (Con un tono chulesco)Vamos a ver qué tenemos aquí. (Con voz potente y de mando se dirige a uno de los muchachos que ha entrado con él. Es el más joven.)
¡Juanín!
Juanín
Sí, Laborda.
Laborda
¡Imbécil! ¿Por qué me llamas por mi nombre?
Juanín
… Yo… Pues, no sé… Como tú me has llamado por el mío… Pues…
Laborda
Eres un inútil. No sé si podré hacer un hombre de ti.
(Se vuelve hacia el otro muchacho y lo increpa) Eusebio ¡idiota! átales las manos y después los metes en ese cuarto.
Eusebio
Sí, Laborda. Quiero decir. Sí, mi alférez.
Laborda (Le da una sonora colleja a Eusebio.)
¡Atajo de inútiles!
Eusebio
¡Uy! (Da un respingo doliéndose del golpe recibido.)
(Mientras el mecánico, Crescencio, se escabulle del estudio. Laborda lo ve.)
Laborda
¡Eusebio, atontao! ¿Pero no te das cuenta de que se termina de escapar el mecánico? Sois una pandilla de… (Laborda apunta con la pistola máuser al techo y dispara para intimidarles.) Anda, Juanín, ayúdale que éste tarda demasiado con la cuerda.
(La chica sentada junto al speaker, intenta huir de la habitación pero Eusebio lo impide reteniéndola por los brazos.)
Eusebio
Laborda, ésta no se escapará
Laborda
(Tono de sorna) ¡Ah! ¡Una sorpresa! ¿Quién es?
Mujer
¿Y a ti qué te importa, mamarracho?
Laborda (Suelta una risa sonora.)
Pero si nos ha salido respondona.
(Le acaricia la mejilla. La mujer le escupe en la cara.)
Laborda (Enfadado)
¡Hija de la gran…! ¿Pero con quién te crees que estás tratando?
Mujer
Con un fanfarrón que dirige a un par de torpes.
(Laborda levanta la mano para abofetearle pero se detiene al darse cuenta de que ella le sostiene la mirada.)
Laborda
Eres valiente, rapaza. Ya veremos cuánto te dura ese coraje. Ya verás, no tardaremos mucho en dominar el país y a gente como tú, también.
Mujer
¡Ni lo sueñes!
Laborda (Ríe a carcajadas.)
«A rapaza é valente, pero un pouco inocente. » (Ríe otra vez.) ¿Pero de dónde sales tú? ¿Es que no sabes que nosotros tenemos el poder? (Endurece el tono.) Te estás equivocando de bando, pequeña. (Habla a sus acompañantes.) ¡Eusebio!, átale bien las manos.
(Cuando Eusebio intenta cumplir la orden ella se defiende.) 
Eusebio
¡Ay! ¡Me ha mordido la oreja!
Laborda (Ríe a carcajadas.)
Es valiente esta rapaza.
Mujer
Nunca nos podréis vencer, tendréis que usar la fuerza para doblegarnos.
Laborda (Con tono seco.)
Venga ¡amordázala! Y ¡cállate y escucha!
(Saca un papel del bolsillo del pantalón y se dirige al micrófono.)
Juanín (Se abalanza hacia Laborda. Con tono suplicante.)
Eh, Laborda, me prometiste que sería yo quien leyese el bando.
Laborda
¡Déjame en paz, atontao! Aquí quien da las órdenes soy yo. Aparta y escucha, zangolotino.
Juanín (Gimoteando)
…Pero si me lo prometiste…
Laborda (Carraspea y se acerca al micrófono, con voz impostada, lee.)
«Falange Española, militarmente ocupa, en estos momentos, el estudio de Valencia de Unión Radio. ¡Arriba el corazón! ¡Viva España! Dentro de unos días saldrá la revolución sindicalista a la calle. Aprovechamos la ocasión para saludar a todos los españoles y particularmente a los correligionarios»
Juanín (Por detrás de él y gritando a todo pulmón.) 
Y saludos a mi señora madre. (Con voz desesperada) Mamá soy tu Juanín.
Laborda (Se vuelve y le da una sonora bofetada.)
¡Idiota! Has roto la categoría del discurso.
Juanín (Doliéndose de la bofetada
Es que… Laborda, no sabes cómo es mi madre. Si se entera de que he estado en la radio y que no le he enviado un saludo… Me mata de una paliza.
Laborda (Con un tono muy enfadado.)
No hay remedio con vosotros. ¡Vamos! los camaradas nos esperan en la Gran Vía. (Se vuelve y mira a la chica.)
Guapa, me hubiese gustado conocerte mejor pero, no importa, en otro momento. Me gustan las rapazas bravas como tú. (Se acerca a ella y antes de que ella pueda rechazarlo, le quita la mordaza y le besa en la boca.) Domarte será un placer. Ya nos volveremos a ver. (Dirigiéndose a sus acompañantes.)
¡Vamos inútiles! ¿A qué estáis esperando? Eusebio ¡Pon la música!
Suena el Himno de Riego muy alto. Salen del estudio a toda velocidad.






2º ACTO
Madrugada del 12 de julio de 1936, en un salón del ayuntamiento de Valencia.
Se oye un rumor de muchas personas hablando a la vez. Son  varios periodistas que se arremolinan alrededor de un ujier y el alcalde, el Sr. Cano Coloma. Intentan realizar una rueda de prensa.

Ujier
Señores, señores, de uno en uno, no se amontonen. (Fuertes murmullos) Ya saben que el gobernador civil, el Sr. Braulio Solsona, no está en la ciudad pero, el Excelentísimo Alcalde de Valencia, el Sr. Cano Coloma, Gobernador Civil accidental, les informará en estos momentos de los sucesos.
Periodista 1
 Sr. Cano Coloma, ¿quién y por qué han asaltado la cadena Unión Radio esta noche?
(Fuertes murmullos.)
Ujier
 Silencio, señores, señores, por favor, tranquilidad...
Cano Coloma (Carraspea.)
Escúchenme, por favor y ahora les informo de todo.
Ujier
Un poco de orden. De uno en uno. El gobernador les explicará los hechos.
Cano Coloma
Esta noche, unos minutos antes de las nueve y media, cuatro individuos, que dijeron ser de Falange Española, asaltaron el estudio de Unión Radio de Valencia. Tres de ellos entraron y, empuñando pistolas, maniataron al speaker y al mecánico. El cuarto asaltante permaneció en la entrada del estudio.
Periodista 2
¿Qué pretendían, señor alcalde?
Cano Coloma
No lo sabemos con certeza. Durante cinco minutos lo único que consiguieron fue proferir gritos por el micrófono, después huyeron. Cuando la fuerza pública llegó, ya no se encontraban en el local. (Murmullos) Puede que sólo sea una chiquillada.
Periodista 2
Pues no lo parece, señor alcalde.
Cano Coloma
Sólo fueron cinco minutos y, los empleados de la cadena, reaccionaron inmediatamente. Inmediatamente, el speaker, lo explicó por el micrófono para calmar a los oyentes. (Con tono complacido.) Además, yo, como gobernador civil interino y alcalde de esta ciudad, me personé en el estudio de la emisora y pronuncié, unas breves palabras, para tranquilizar a la población.
Periodista 1 (Mordaz)
Pues no ha servido de nada. La gente está alborotada y ha atacado las sedes de la derecha.
Cano Coloma
Son sólo unos incidentes aislados, las autoridades civiles, que yo represento, han adoptado las precauciones oportunas.
Periodista 2
Sr. Cano, en la cadena de radio, además de los trabajadores, se encontraba otra persona, ¿qué se sabe de ella?
Cano Coloma
¿De dónde ha sacado esa información?, que yo sepa, en el estudio sólo estaban los empleados.
Periodista 2
Pues no es esa la información que tenemos. Se dice que había una mujer joven que hizo frente a los asaltantes.
Cano Coloma (Con una sonrisa forzada)
No haga caso de esas memeces. Será otro de los bulos que los falangistas han creado.
Periodista 2
Pero si se oyó que...
Periodista 1
Sr. Cano ¿qué se sabe de los disturbios en las calles con disparos?
Cano Coloma (Algo incomodado)
Sí, bueno, la gente se aglomeró junto al local de Unión Radio Valencia y la fuerza pública tuvo que hacer dos disparos al aire para alejar al personal y evitar mayores problemas.
Periodista 2
¿Han detenido a los asaltantes?
Cano Coloma
Lamentablemente no. Los forajidos tenían más correligionarios esperándoles con coches. Emprendieron, la huida, por las Grandes Vías.
(Murmullos de desaprobación)
Cano Coloma
Señores, un poco de calma.
Periodista 2
No podemos tener calma, señor. Sus gritos facciosos y sus gestos, pistola en mano, han asustado a todos los transeúntes. El pueblo ha reaccionado antes que las autoridades.
Periodista 1 (Con ironía dirigiéndose al Periodista 2)
Sí, mi colega lo sabe de buena tinta. Su periódico, afecto al Frente Popular, animó, a los valencianos, a  manifestarse por el centro de la ciudad.
Cano Coloma
Señores, calma que todo está bajo control.
Periodista 1
Señor alcalde, ¿cuánta gente cree que ha salido a la calle?
Cano Coloma
Los Guardias de Asalto estiman que alrededor de unas dos mil personas.
(Se oyen detonaciones como si fuesen disparos lejanos)
Periodista 2
 ¿Y esos disparos…?
Periodista 1 (Interrumpiéndole)
¿Dónde?
Cano Coloma (Algo incómodo)
No se preocupen, seguro que serán para disuadir a algún manifestante.
Periodista 1
¿Pero no decía que todo estaba ya controlado?
Cano Coloma
Sí…
Periodista 2
Señor Cano, ¿oye los gritos?
Cano Coloma
¿Eh? No sé…
Ujier (Le susurra al oído al señor Cano Coloma)
Señor alcalde, terminan de informarnos que una muchedumbre se dirige al local de Izquierda Republicana.
Cano Coloma (Retoma el tono de autoridad)
Señores periodistas, ya saben que soy el gobernador civil accidental y, antes de hablar con ustedes, he recibido a una comisión de ciudadanos que nos ha pedido ayuda.
Periodista 1
¿Qué piensa hacer para tranquilizar a la población?
Cano Coloma
No se preocupen, controlaremos los desórdenes.
Periodista 1
Pues no es esa la impresión que tenemos, señor.
(Se oyen gritos lejanos.)
Periodista 2
Esta noche, desde estos balcones, un manifestante ha pedido cordura, pero no era usted, Señor Cano, ¿quién era esa voz tranquilizadora? (Sardónico) ¿Tal vez, era la desconocida mujer de la radio?
Cano Coloma (Nervioso)
No sé…, tampoco es tan relevante, quién fuese el que intentó calmar los ánimos del pueblo valenciano.
(Entra un muchacho y se dirige al Periodista 2. Le susurra algo al oído)
Periodista 1
Señor Cano ¿qué nos puede decir del asalto a los centros de Falange Española y otros de derechas que se están produciendo, en estos momentos?
(Se oyen murmullos de voces nerviosas)
Cano Coloma
No se preocupen, señores, la situación en plaza de Tetuán ya está controlada por la Guardia de Asalto.
Periodista 2
Sr. Alcalde, terminan de informarme que están arrojando los muebles y los ficheros, de ese partido, por los balcones y les y están haciendo una hoguera, con ellos, en medio de la plaza.
Cano Coloma (Le pregunta al ujier)
¿Es eso cierto?
Ujier (Le susurra al oído)
Me temo que sí, señor alcalde.
Periodista 1
Señor alcalde, díganos la verdad
(Le ujier le da una nota.)
Cano Coloma (Lee la nota. Habla con tono agobiado.)
En estos momentos, me informan de que el fuego continúa pero dos tanques de bomberos están intentando sofocar el conato de incendio.
Periodista 2 (Con tono irónico)
Sí, sí, con bastante retraso, como siempre.
Cano Coloma
No se preocupen que como se trata de un edificio de gran solidez, las llamas tardan mucho en prender en los muros.
Periodista 1
¿Está seguro, señor Cano?
(El ujier le susurra al oído algo inaudible para el resto de la sala.)
Cano Coloma
Bueno, me dicen que el fuego se ha cebado con los muebles y los archivos, por eso el humo es tan espeso y parece que el siniestro es mayor de lo que es realmente. No se preocupen tanto que la situación está controlada.
Periodista 1 (Angustiado)
Sr. Cano, en el piso alto de la finca, hay una pensión.
Cano Coloma (Mira la nota otra vez.)
Las fuerzas de seguridad ya la han desalojado. Sólo se han registrado desperfectos en las puertas de la entrada del edificio y en las ventanas bajas del local de la juventud de Derecha y Acción Cívica de la Mujer.
Periodista 2
Señor alcalde, ¿por qué cree que los manifestantes se han incautado de los archivos de la Derecha Regional?
Cano Coloma (Irónico)
No se preocupe, no ocurre nada grave.
(Se oyen unas risas por el fondo.)
Entra un chico y se dirige al Periodista 1. Le susurra algo al oído, luego sale muy veloz de escena.
Periodista 1 (Con tono alterado)
Señor alcalde, terminan de avisarme de que el Diario de Valencia no ha sido asaltado pero hay un piquete en la entrada y quieren quemarlo como han hecho con La Voz Valenciana que arde ahora mismo… ¡Mi periódico!
Cano Coloma (Nervioso)
¿Qué? ¿Quién ha dicho eso?
Ujier (Susurra a su oído)
Señor alcalde me temo que es cierto. (Dirigiéndose a los periodistas.) Señores, señores, dejen tranquilo unos minutos al señor gobernador.
Cano Coloma
Me van a disculpar pero debo irme. Les prometemos que cuando tengamos más datos les seguiremos informando detalladamente de la situación.
Periodista 2
Pero señor… señor Cano no puede dejarnos con la palabra en la boca…


                                                            * * *



3º ACTO
Valencia, 20 de noviembre de 1956.
En una calle céntrica de la ciudad. 
Una mendiga, con la cara quemada por el sol, se encuentra  sentada sobre un pequeño taburete. Le falta una pierna. Hay una pierna ortopédica junto a ella. Lo que más destaca de la prótesis es que termina con un zapato que lleva el símbolo anarquista: una 'A' dentro de un círculo. Da la sensación de que espera a alguien.
Un hombre, vestido de militar, y que luce varias condecoraciones en el pecho, se detiene ante ella. Es Laborda. Le mira con detenimiento. Contempla el zapato de la prótesis.
Laborda (Con desprecio) 
Mujer, ese zapato lleva un símbolo que me insulta.
Mujer (Sin mirarle a la cara y sin escuchar lo que le ha dicho.)
Una caridad caballero.
Laborda
Búscate la vida de una manera más decente y quita esa A del falso pie.
Mujer (Ríe y habla como si fuese para ella misma.)
«A rapaza é valente, pero un pouco inocente. »
Laborda (Sorprendido)
¿Qué has dicho?
Mujer (Como si volviese a la realidad. Con tono asustado.)
Nada señor, cosas del pasado que, de vez en cuando, me vienen a la memoria. Tenga una caridad conmigo, señor, que hoy no he comido.
Laborda (Laborda le mira el rostro con detenimiento.)
Juraría que te conozco. ¿Nos hemos visto en otra parte?
Mujer (Pensativa y sin mirarle.)
Hace unos años… Hubo una ilusión. Yo tuve una ilusión…
Laborda  
¿Ilusión? ¿De qué ilusión hablas? ¿Por qué lo dices? 
Mujer
Nos la robaron.
Laborda 
¡Insensata! ¿Tú luchaste? Yo sí (Le muestra las medallas orgullosamente.)
Mujer
Soy sólo una mutilada. (Se levanta la falda y le enseña el muñón de su pierna.)
Laborda  
Todos tenemos heridas. A algunos no se nos ven, rapaza.
Mujer (Se asusta al oír la palabra ‘rapaza’. Le mira a la cara y luego aparta la mirada rápidamente. Balbucea un poco antes de hablar.)
Perdone señor por haberle molestado. (Recoge la pierna ortopédica e intenta colocársela, rápidamente, aunque sin éxito.)
Laborda  
¡Espera! No tengas tanta prisa. (Le pone una mano sobre el hombro. Ella le rehúye.) No corras tanto.
Mujer (Con amargura. Sigue intentando colocarse la prótesis.)
Por mucho que quiera correr no puedo hacerlo, señor.
Laborda  
¡Ya sé quién eres! Sí. ¡Eres tú! Eres la rapaza de la radio de Valencia en julio del 36
Mujer (Incorporándose del taburete y recogiendo sus pertenencias.)
Se equivoca, señor. Me debe de confundir con otra persona. Usted y yo no nos hemos visto nunca.
Laborda  (Con tono autoritario)
A pesar del tiempo transcurrido, a pesar de…
Mujer (Le interrumpe.)
A pesar de una guerra.
Laborda  
¡Cuántas veces he pensado en ti, rapaza! 
Te he buscado por todas partes, en los hospitales, en las cárceles… aunque era difícil encontrarte, no sé tu nombre…
Mujer
Mi nombre (Ríe) ¡Qué importa un nombre u otro!
Laborda  
¡Ah!, sigues empecinada en mantenerlo en secreto.
Mujer
Ya todo da igual. Ya no hay nada por lo que luchar.
Laborda (Con tono de orgullo)  
Nuestra lucha siempre continua.
Mujer (Ríe amargamente) 
Nada ha cambiado.
Laborda
Al contrario. Ahora todo comienza.
(La mujer ha recogido sus cosas. Intenta irse. Laborda la retiene por un brazo.)
Espera. ¡No te vayas!
Mujer
Debo irme.
Laborda
Un momento. Todavía no me has dicho por qué guardas en secreto tu nombre.
Mujer (Con tono de desánimo)
Mi nombre qué más da.
(Se marcha.)
Oscuro.

6 comentarios:

  1. hola! todo un descubrimiento tu blog. por fin algo distinto a lo comun de novelas archileidas y no muy originales. hermosisimo tu blog. si nos permites nos quedamos cerca sobrevolando tus maravillosas paginas. un abrazo. gracias!

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    1. Hola , muchas gracias por posarte en mis escritos. Me gusta que me lean mis relatos y los comenten, tanto para bien como para criticarlos que de eso es de lo que se aprende. Bienvenidos y espero que sea una conversación continua. Saludos cordiales.

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  2. Hola Francisca. Magnífico, me ha encantado. Que sorpresa el tercer acto y que bien has escrito los diálogos que contagian la acción. Y vaya personaje la rapaza! Felicidades.

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  3. Hola Carlos, voy a serte sincera, no estoy muy satisfecha del resultado de este texto. Cuando estaba investigando sobre Rambal encontré este episodio histórico de la ciudad de Valencia. Creo que fue un hecho trascendental y que provocó que continuasen siendo leales a la República. El mitin en el balcón del ayuntamiento también se produjo como consecuencia de las revueltas que, aquella noche, se produjeron; sin embargo, el personaje femenino es inventado. Mi intención era representar a la ciudad a través de ella pero, no creo haberlo conseguido. Como ves soy franca y te agradezco mucho tus agradables observaciones. Gracias por leer mis post y comentarlos.

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  4. La historia es estupenda, no la conocía. Y el personaje de ella también. Claro, uno no siempre está satisfecho con lo que hace y, sobre todo, con las expectativas que se ponen, pero creo que eres muy modesta. Lo has dialogado muy bien, algo muy complicado.

    En cualquier caso, no soy un entendido. Simplemente un lector al que le gusta el teatro y ese tipo de historias pequeñas pero trascendentales. Me ha gustado mucho.

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    1. Gracias Carlos por animarme tanto. Como soy optimista as´ volveré a comenzar.

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