viernes, 26 de agosto de 2016

VENDEDORES AMBULANTES: VENDEDOR DE CANCIONES

Era muy pequeña cuando murió. No recuerdo su cara. Tampoco recuerdo su voz. Todo me lo ha contado mi madre. Se ganaba la vida vendiendo canciones.
Hace muchos años, no sabría decir cuantos, durante el verano, la gente de los pueblos salía a la calle a tomar el fresco. Sí, me podréis decir que siguen haciéndolo, pero os aseguro que los matices cambian. Ahora todos tenemos en casa televisión, radios, reproductores de música, etc, etc, sin embargo, en el momento en el que este peculiar vendedor tenía su clientela, no existía tanta proliferación de electrodomésticos.
Marcos, que así era como se llamaba, se acercaba a los grupos de mujeres. Lo hacía con sigilo con su guitarra vieja de tanto uso.
-¿Queréis que os cante una canción?
O bien eran ellas las que al verlo le decían:
-Anda, Marcos, cántanos alguna cancioncilla para que la tarde no sea tan aburrida.
Y cantaba lo que le pidiesen por unos céntimos.
En los bares, por unas canciones, le invitaban a copita de aguardiente.
Sólo había un problema y era que el verano resultaba corto, aunque siempre había alguna que otra fiesta que amenizar.
Hoy en día, se siguen vendiendo canciones por las calles, pero todo  es muy distinto. No hace falta que os describa más detalles actuales. Cuando murió Marcos, con él, se terminó la venta de canciones a la fresca.

6 comentarios:

  1. Me parece una historia tan tierna como real, tiempos atrás. Es una tradición que se perdió hace relativamente poco.
    Yo soy una apasionada de la Historia, curiosidades y tradiciones, lo podrás ver por las etiquetas de mi blog, es muy diverso.
    Me gusta tus páginas y ya tienes a otra seguidora.
    Desde Sevilla te envio un abrazo.

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  2. Muchas gracias Mari Carmen, las tradiciones están ahí para que las recordemos y las revivamos de la forma más bella posible. Gracias por hacerte seguidora de mi blog. Espero que te gusten mis relatos. Me encantará conocer tus comentarios. Un abrazo.

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  3. Qué historia tan bonita!! Es cierto que aunque ahora se salga a tomar el fresco, no es exactamente lo mismo que antes. Por lo que se refiere a la venta de canciones, eso aquí ha desaparecido totalmente. Hace muchos años sí que recuerdo que se vendían papeles con letras de canciones.
    Un beso.

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  4. Gracias Rosa. Es cierto las cosas cambian poco a poco, sin darnos cuenta. Según mi madre todas las mujeres cantaban mientras hacían las labores de la casa, pero también ha desaparecido esa costumbre con lo que llamamos los tiempos modernos. Gracias por leer y comentar mi breve relato. Un abrazo.

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  5. cristina iribarren
    +1
    Me has recordado a los trovos, en la Alpujarra...donde se establecen dialogos improvisados con base poetica y musical. Tambien antaño constituian una actividad para amenizar la fresca....
    Ahora es dificil encontrártelos por sus calles pero se han rescatado y perduran en encuentros.

    http://www.cadiar.es/noticias/noticia/iii_festival_internacional_de_musica_

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    1. Francisca FerGi
      +1
      +cristina iribarren este vendedor de canciones era una mezcla de ciego recitador y cantaor que sólo quería un poco de dinero para sobrevivir. Con poco le bastaba. Una forma sencilla de vivir y se estar. Muchas gracias por tus hermosos comentarios.

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