sábado, 18 de febrero de 2017

EL SECRETO DE NATASHA IVANOFF




Escribir un relato concatenado tiene sus problemas tanto para la escritora como para el lector. Los personajes poseen un pasado que les condiciona su comportamiento. En el caso de la duquesa Natasha Ivanoff, cuyas apariciones, en el transcurrir de esta historia, son esporádicas, no obstante, no por ello dejan de ser muy intensas con el mero hecho de su sola presencia. Quizá, sus idas y venidas a lo largo de la trama puede que desorienten un poco al lector, pero poco a poco se gana el interés con sus repentinas formas de aparecer y desaparecer. A continuación, os cuento un poco sus antecedentes y la relación que la une con la Compañía de comediantes que es la verdadera  protagonista del relato.
Su primera aparición en la vida de la Compañía de teatro dirigida por Enrique Darqués se produce en 1928 cuando la agrupación viajaba en un tren rumbo a Valladolid. En una estación abandonada de un pueblo llamado Aniago (Valladolid) la supuesta duquesa rusa se introduce en el vagón donde se encuentra instalada la agrupación de los comediantes. Mal vestida y hambrienta les cuenta una historia increíble sobre unos perseguidores que la acosan. Por supuesto que la aceptan entre los artistas y viaja hasta Valladolid donde, en la estación de ferrocarriles, aprovecha las despedidas y le roba la cartera a Edelmiro Bartha. Volverá a aparecer en la misma ciudad, pero, esta vez, irá muy bien vestida y acompañará a un lisiado de la guerra de África. Volverá a contactar con los cómicos y se disculpará con Bartha por haberle robado.
La Compañía prosigue su viaje y llega a Palencia donde se ven envueltos en unas acusaciones de unos delitos que no han cometido y que les llevará a su detención y a un posterior juicio y en el que, casi por arte de magia, aparecerá la duquesa Ivanoff como responsable de la desaparición de unos documentos rusos. En el momento en el que se va a emitir la sentencia entra en la sala un mago apodado: El hombre que vendió su alma al diablo quien efectuará un número de magia y tanto la duquesa como él desaparecerán de la sala del juzgado palentino.
No tendrán más noticias de la duquesa hasta que ésta vuelve a reaparecer en el puerto de Santander. Sube al mismo barco que la Compañía rumbo a América. Es allí donde entabla una relación más estrecha con Edelmiro Bartha quien se enamora de ella. La duquesa, una escapista nata, no quiere comprometerse con nadie y volverá a desaparecer y hará en la ciudad de Valparaíso (Chile) y también desvanece como por arte de magia.

Es 1934, han pasado seis años desde la última vez que Natasha Ivanoff irrumpió en la vida de los comediantes y será, en Valencia, en el teatro-circo Apolo y en medio de un grotesco espectáculo vodevilesco cuándo volverá a hacer su entrada en escena y lo hará gritando y armando un escándalo que provocará la intervención de la policía.

8 comentarios:

  1. Interesante la historia de esta mujer. Un abrazo

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    1. Gracias M Carmen. Este personaje es uno de mis favoritos en el relato. Gracias por leer y comentarlo. Un abrazo.

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  2. que persona tan interesante eres tu, que consigues estas fabulosas lecturas y reseñas! gracias por compartir un poco de la genialidad que tiene tu cabeza. saludosbuhos. no podemos perderte de vista!

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    1. Gracias buhitas por leer mis relatos, lectoras como vosotras sois las que me animáis a continuar fabulando. Un abrazo.

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  3. Seguro que este personaje levanta pasiones allí dónde va. Nos dejas con la impaciencia a flor de piel por saber más cosas de ella.

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    1. Hola Carmen:
      Natasha tiene una personalidad fuerte como una roca. Si quieres saber más detalles de ella te remito al relato del reencuentro con Edelmiro Bartha. Prometo contar más aventuras sobre esta sorprendente mujer. Gracias por leer y comentar mi relato. Un saludo.

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  4. Querida, espero que pronto sea novela, que se publique ... La historia lo merece y, por supuesto, tu por una relato que conlleva un entramado tan complejo.
    Besos.

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    1. Muchas gracias Suni por insuflarme tanto ánimo a continuar. Con lectoras como tú vale la pena escribir. Un abrazo.

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