sábado, 28 de marzo de 2015

BON VIATGE, BATISTE!

Esta tarde hemos despedido a nuestro tío Juan Bautista, Batiste para todos los que lo conocimos.  Fue un luchador nato. Vivió la guerra como todo niño que le tocó sufrirla con ignorancia de lo que significaba. Nunca habló mal de nadie, ni de vencidos ni de vencedores. 
Hoy entre los que le hemos despedido, se han recordado algunas de sus facetas y aventuras tan originales como increíbles todas ellas; la que me ha narrado una amiga suya que fue compañera de juegos de la postguerra y que nos ha descrito como, algo muy natural, sus pericias en la búsqueda de balas entre cadáveres, por enterrar, de esa guerra cruenta que les tocó vivir.
Batiste siempre buscó la felicidad. Siendo muy joven y bajo la influencia del párroco del pueblo, se marchó al seminario que pronto abandonó. De vuelta al pueblo, se buscó una novia pinturera a la que abandonó posiblemente por no saber decirle que no la amaba y volvió al convento, pero esta vez lo hizo como fraile. Aquella escapada de fantasmagóricas imágenes de religión y perfección le llevaron a permanecer en el monasterio tres años como mendicante y seguidor de Cristo. No obstante, volvió a abandonar los hábitos y buscó a su antigua novia que ya lo había olvidado. Su carácter optimista fue lo que le hizo rehacer su vida con otra novia, ésta realista y capaz de convivir con sus fantasías.

Vivió como quiso: libre y, aunque no olvidó nunca las penas que le tocaron en su enturbiada infancia y juventud, no dejó que le amargaran la existencia en la madurez y senectud.
Su hija mayor me ha contado, con un nudo en la garganta que ha muerto tal como era, sin cesar de bromear sobre todo lo que le ocurría en esta vida. Casi en sus últimos instantes de lucidez le ha llamado y le ha dicho: 'me voy de viaje', a lo que su hija le ha preguntado a dónde y la respuesta ha sido, levantando el dedo hacia arriba, 'dónde va ser sino, me voy hacia la verdad, allí me esperan'.
Bon viatge, Batiste!

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