Leo entre
las novedades editoriales que se han publicado, con gran éxito en castellano últimamente y encuentro una novela
humorística sobre el hipotético regreso de Hitler a la actualidad.
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Timur Vermes: Ha vuelto, Seix Barral, 2013 |
La verdad es
que no me parece original que se escriba una novela sobre el regreso de alguien
que, en realidad, todos tenemos la sensación de que nunca se fue. Tampoco lo encuentro
original, pues en España, hace ya muchos años, que un escritor, bastante afecto al
régimen franquista, explotó el filón del hipotético regreso de Franco en plena
transición. Mejor ni lo cuento.
Sigo mirando las noticias de la actualidad y tengo la sensación de que estamos dando saltos
hacia el pasado y, cada vez, el salto es más grande, más peligroso y con mayores consecuencias.
Busco en la
hemeroteca noticias de marzo de 1934, un año, que, para mí, tiene todas las claves y, como siempre, no deja de sorprenderme y contestarme a mis inquietudes. En uno de los artículos de opinión de la prensa española leo la
fascinación que creaba a los germanófilos el poder alemán.
ABC, 15 de marzo de 1934
"H. Goebels resumía los progresos realizados
durante un año en la situación económica del Imperio. Recordó en síntesis que
el número de obreros sin trabajo ha disminuido en más de tres millones. Antes,
todos los inviernos aumentaba el ejército de huelguistas; el mes de febrero era
uno de los meses críticos.[…]”
El
periodista germanófilo del periódico ABC, continuaba su alabanza sobre la feria que se estaba llevando a cabo en Leipzig y seguía con estos términos:
(En
Alemania) “El número de quiebras ha
disminuido en un 46 por 100. La producción de mercancías aumentó en un doce por
ciento. […] La venta de máquinas se eleva en enero a 140.000.000, en vez de
ochenta millones de enero de 1933. En la industria de la construcción apenas
hay un solo parado. La fabricación de automóviles crece en proporción de un 120
por ciento”
No sigo con
la crónica de descripción de glorias y logros económicos; resulta casi deprimiente continuar con esa descripción pues tengo la
sensación de estar leyendo la prensa actual.
Me pregunto
en qué nos hemos equivocado. Me surgen varias respuestas y escojo
una: Hemos olvidado la historia. No nos
sirve de nada la experiencia acumulada del pasado. No dejamos de repetir y
repetir las situaciones que parecen estar superadas y por eso tengo la sensación de que todo se encuentra suspendido
en el tiempo y esperando a su oportunidad para ser repetido.
Tienes razón la ignorancia de la Historia obliga a su repetición. No queremos aprender de nuestros errores del pasado pensando que el futuro siempre será diferente pero, desgraciadamente, el futuro siempre nos alcanza y fuera de lugar. ¿A dónde vamos? Difícl respuesta. En circunstancias normales diría que hacía donde queramos llegar, en la actualidad, no sé si tenemos una respuesta ni si tenemos un lugar. Hay unos cuantos que se han echado a suertes, sin permiso, nuestro futuro y nos lo han robado. Estamos perdiendo la guerra.
ResponderEliminarSomos esclavos de nuestros deseos. Por desgracia es cierto y así lo tendremos que asumir, sin embargo, creo que sólo hemos perdido alguna batalla, la guerra no ha terminado aún. Gracias por leer mi post y opinar sobre él Rosalía.
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