miércoles, 4 de diciembre de 2013

EL PRINCIPIO DEL FIN



Y como cada día 3 de cada mes, hemos vuelto a la plaça de la Mare de Déu de València. Como cada vez se ha vuelto a pedir justicia para las víctimas del accidente de metro de hace más de siete años. Son cuarenta y tres muertos y cuarenta y siete heridos sin ningún responsable. Hemos vuelto y cada vez con más motivos para protestar y con más ganas de que nuestras protestas sean oídas. Hemos vuelto pacíficamente, con aplausos y gritos que manifiestan mucha emoción y dolor. Hemos vuelto a mostrar nuestra rabia sorda ante unos políticos que se ríen de nuestras muestras cívicas de dignidad. Sí, ellos se ríen y, no nos equivoquemos, también lo hacen los que están esperando a que ellos se bajen de su poltrona para ocuparla porque sólo somos para ellos: el populacho que les ayuda a conseguir sus ansias de poder.
Siempre hay más motivos, si cabe, para protestar. Todos los meses se suman más causas. Esta vez se reivindicó la pérdida del canal autonómico audiovisual RTVV, el cual el gobierno autonómico ha cerrado con extrema celeridad. Es verdad que hacía tantos años que no nos servía para informarnos que no nos ha dolido tanto como esperábamos, sin embargo no podemos negar que se trata del principio de un plan bien trazado. La mitad de la deuda que tiene la Comunidad Valenciana, que es astronómica, es ya gestionada por el gobierno central. La incapacidad de la administración local para solucionarla es evidente. Todos hemos asistido impasibles al desmoronamiento de nuestra autonomía. Nadie queda libre de pecado. Entre todos la matamos y ella sola se murió. 
Uno de los manifestantes concentrado en la plaza gritó: Què més els deixarem fer? Esa pregunta tiene múltiples respuestas. Estamos asistiendo al final de nuestra autonomía. Este gobierno, a pasos agigantados, se da toda la prisa del mundo por destruir el sistema autonómico de nuestro país. En su máxima está: España debe de ser ‘Una, grande y libre’. Cuarenta años no pasan porque sí.  Por supuesto, no son los únicos con ese planteamiento de destrucción de las autonomías, hay otro partido político, que se presenta como alternativa gubernamental, que clama por destruir el sistema autonómico como remedio de nuestros males. Analicen los programas que muestran y lean también entre líneas.
No quiero ser agorera pero tampoco quiero caer en el optimismo simplista. Cito el final de una obra magna como es El coronel no tiene quien le escriba de Gabriel García Márquez. A buen entendedor…

"Si el gallo gana -dijo la mujer-. Pero si pierde. No se te ha ocurrido que el gallo
pueda perder.
Es un gallo que no puede perder.
-Pero suponte que pierda.
-Todavía faltan cuarenta y cinco días para empezar a pensar en eso -dijo el coronel.
La mujer se desesperó.
«Y mientras tanto qué comemos», preguntó, y agarró al coronel por el cuello de
franela. Lo sacudió con energía.
-Dime, qué comemos.
El coronel necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto
a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el
momento de responder:
-Mierda."

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