miércoles, 7 de noviembre de 2012

CONTINUARÉ



Y por fin el desenlace final de esta arrolladora carrera de las elecciones americanas. Buenas intenciones, claros deseos de mejorar, aunque todo sigue igual. En un de mis anteriores comentarios hablaba de una gran película: Big country (1958) de William Wyler.  Ahora me referiré sobre uno de los actores de esta película: Burt Ives (1909-1995). 
Este actor de aspecto bonachón, fue el que se llevó el Oscar de ese año. Su carrera esta cubierta de claroscuros, lógico, como la de cualquiera que tiene una vida longeva. Su inicio en el mundo del espectáculo fue como cantante de música country. Durante los años cincuenta tuvo problemas por ser considerado comunista. Al final colaboró con el  Comité de Actividades Antiestadounidenses, de esta manera pudo seguir trabajando tanto el cine como en el teatro pero ya no en la música. Cuántos quedaron relegados y marcados por su participación con ese comité.
Me impresionó su actuación en la película. Un hombre de poca estética física, para con el resto del elenco, supo atraer la atención de todos sobre su personaje. Sí, me gustó y me disgustó en el momento preciso.  Interpretó su personaje con clase. Era un ciudadano idealista que simbolizaba a la sociedad más oscura americana donde sólo tenían espacio los felices y elegantes ricos, los que no pertenecían a ese círculo eran relegados al desierto. 

Me pregunto si nosotros, los europeos,  no deberíamos plantearnos si  realmente no somos ese personaje alejado de la sociedad perfecta americana. Puede que nosotros seamos ese caballero que ha perdido sus modales de no usarlos y al que la fariséica sociedad ha condenado a pasar sed porque, el suministro del agua, se encuentra en manos privadas de la alta sociedad. 
 
Sigo analizando la euforia de algunos por los resultados de las elecciones y, aunque la comprendo, tampoco la comparto porque, al fin y al cabo, nosotros no hemos dejado de asumir el concepto de que todo se arregla entre caballeros, es decir, con un duelo como si estuviésemos en el siglo XIX.
Continuaré reflexionando.

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