jueves, 7 de mayo de 2015

UN SOMBRERO EN UN PAJAR O EL JUEGO DE LAS APARIENCIAS



Mi padre tenía un amigo que vivía en un pajar. Este amigo tenía un traje de chaqueta, una gabardina y un sombrero. Siempre que salía a la calle se colocaba su atuendo y decía a los que lo conocían: ¿a qué parezco un señor aunque viva en un pajar?
Ayer, por la noche, me asaltó este recuerdo a la salida del tan esperado montaje: Ruz-Bárcenas de Alberto San Juan. Fue decepcionante pues, al menos yo, cuando voy al teatro espero que hagan eso: teatro y no una transcripción de un documento. Sólo hubo algo bueno y fue la mucha profesionalidad por parte de los actores: Pedro Casablanc (Bárcenas) y Manolo Solo (Juez Pablo Ruz) por lo demás por no haber no hubo  ni una puesta en escena acorde con un juicio habitual.
Este tipo de teatro o documento, pues tampoco me atrevería a calificarlo de otra cosa, tiene su razón de ser en el momento aciago que nos ha tocado vivir en la política pero, no nos equivoquemos, dentro de unos años, cuando alguien quiera investigar sobre este tipo de espectáculos, le dirán que es algo pasado de moda y que no tiene sentido y sino os pongo un ejemplo ¿quién, en la actualidad, recuerda La pechuga de la sardina?
La noche se completó con una especie de debate de la actualidad política. Evidentemente, el partido que ostenta el poder, en esta ciudad, durante más de 24 años e implicado en los casos de financiación ilegal, no acudió a la cita; los demás representantes hicieron gala de todos los motivos por los que siguen en la oposición. Digo esto porque sólo querían oírse a sí mismos y no fueron capaces de reconocer sus errores. Su ceguera llego hasta el extremo de que sólo se sintieron complacidos cuando alguien, del respetable y escaso auditorio, les lanzó un guiño sobre su presencia. Esa fue la guinda que hizo rebosar mi paciencia y provocó el que me levantase y, aunque no querían darme la palabra, no pudieron evitar que les interpelase sobre su no admisión del fracaso. El partido que está en el poder, no estaba allí y ni se le esperaba, tiene una maquinaria electoral muy bien engrasada que lleva demoliendo cualquier atisbo de oposición desde hace mucho tiempo. Cuando dije esto, uno de los representantes políticos le susurró ostentosamente a otro de los incipientes partidos: ‘Ésta es del PP’. Las apariencias engañan señores, el hábito no hace al monje y eso es lo que no vieron ni verán nunca creo, para nuestra desgracia, los políticos que nos ha tocado, en suerte, tener en este momento.
Terminado el acto, pensé que alguno de los que había increpado por su ceguera intentaría convencerme de lo contrario pero no, me dieron la espalda, al fin y al cabo, un voto más o menos qué más da.
Me fui a casa con el amargo sabor de ver que más de una de las cosas que nos ocurren son propiciadas por nosotros mismos y que lo único bueno de aquella noche fue el trabajo interpretativo de los actores y la tenacidad de la familia Fayos, empresarios de espectáculos, por convertir la escena valenciana en referente de todo el país.
A veces sólo se ve el sombrero y no las telarañas que hay dentro.

4 comentarios:

  1. Corroboro cada una de tus palabras tanto referido a la obra como al debate político posterior, al que también asistí. Ninguno de los políticos presentes hizo autocrítica de por qué seguían en la oposición después de tantos años. Si los motivos eran incompetencia partidista o participación en el juego lucrativo que practica el partido gobernante. Por lo demás, la ciudadanía, lo único importante que motiva la razón de ser gubernamental, no existía ni estaba presente en el debate. Efectivamente tu intervención se lo recordó pero más fue una molestia que una realidad. Por eso sigo preguntándome, ¿qué lugar real ocupa el ciudadano en esta función política española? Después de anoche, según parece, somos meros espectadores obligados a aplaudir una función mediocre ajena a nuestros intereses y, además, pagamos su puesta en escena de manera grandilocuente.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Rosalía por tu comentario, me sentí sola ante tanta uniformidad, seguiré buscando la sinceridad, porque, soy optimista y creo que alguno habrá.

      Eliminar
  2. Querida amiga, vaya noche de teatro. Se supone que se va al teatro o al cine u otro lugar a pasarlo bien..
    A los del PP les da igual todo, junto otros partidos afines y no ta afines. Solo quieren el poder y el dinero, lo malo de ello es que habrá ciudadan@s de a pie, trabajadores/trabajadoras que les voten y porque.. porque viene el demonio, el de la "coleta", por ejemplo. Hay mucha mucha gente no quieren que cambie nada, y hablo de cosas como las fiestas falleras, que en ningún caso estoy en contra, pero están muy politizadas.. y otra en este momento tenemos en Valencia otros partidos, pero vamos un poco a recordar que estos nos llevan a ser un País Catalán y eso algunos valencianos no lo asumen, yo tampoco quiero ser catalana, pero puede que nos fuera mejor que con ser "madrileña" y desde aquí ya digo que tengo estupendos amigos y amigas de Madrid
    Creo que lo importante es que se vaya a votar
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querida Suni, ir al teatro siempre es un placer aunque la función no cumpla las perspectivas, que una espera. A pesar de todo, el teatro siempre hace reflexionar, al menos a mí. Respecto a los políticos, es cierto, ellos van a la suya, sin comprender que la ciudadanía es lo único que debe importarles. Este país, nuestro pequeño país, necesita un estudio serio que muestre las causas y efectos de más de dos décadas de la derecha gobernando. Como muy bien señalas, han sabido ganarse, en especial en la capital, la voluntad de los valencianos con su principal fiesta: Las Fallas y la oposición no ha sabido o no ha querido saber que la fiesta es parte de nuestra cultura. No soy historiadora pero sí es cierto que Valencia, la capital, en concreto, ha mirado siempre a Madrid y ha sentido miedo de los catalanes, que también han contribuido al distanciamiento con su desconfianza ampliamente demostrada. Esta mañana he escuchado en la radio que ayer, el líder del nuevo partido indefinido fue aclamado, en Valencia, a gritos de ¡presidente! ¡presidente! Parece ser que algunos valencianos no temen a este catalán que dice no ejercer como tal fuera de su tierra y no lo ven como lo que es: un representante de la burguesía catalana y madrileña. Insisto algo sucede y no parece ser muy bueno.
      Gracias por tu lectura y comentario.

      Eliminar