lunes, 1 de junio de 2015

CARTA A UNA AMIGA REENCONTRADA


Estimada amiga,

Hace tantos años que no nos vemos, que no sé por dónde comenzar esta carta.
Podría mentirte y decirte que desde que perdimos el contaco, mi vida ha sido un camino de rosas, pero para qué hacerlo si sabemos que las rosas llevan espinas y más de una se nos ha clavado en el corazón.
También podría contarte que mi vida ha sido un sin fin de sorpresas, tanto amargas como dulces, pero para qué atormentar nuestro reencuentro con viejos recuerdos que nunca nos dicen lo que realmente ha ocurrido a lo largo de este tiempo.
Sólo quiero decirte que me he alegrado mucho de volver a verte. Te confieso que, con el paso del tiempo, casi había olvidado lo importante que era para nosotras la niñez. Esa etapa de la vida que tanto deseamos que pase y que luego, cuando ya se ha evaporado entre los perfumes de otros momentos, descubrimos que era igual o más importante que ninguna de las que hayamos podido vivir. Disfrutamos como si nada tuviese importancia o sí, nunca lo averiguaremos porque no tendremos oportunidad de volver a ser niñas.
El motivo de esta carta es porque cuando nos cruzamos hoy, en la calle, esa calle de nuestra ciudad que tantas veces hemos andado, me costó reconocerte. Sí, confieso que no me habría fijado en ti si no llega a ser por tu aspecto enfermizo, tu gorro rosa y tu bufanda rosa que poco o nada disimulaba tus sesiones de quimioterapia. Sé que me quedé petrificada cuando me llamaste por mi diminutivo, ese nombre que sólo usaba en el colegio y que cariñosamente usan, conmigo, mis buenos amigos. Eras tú, sí, la amiga de la infancia que derrochaba fantasía en historias inverosímiles y que tanto nos gustaba, a todas las niñas, contarnos hasta la saciedad.
Me has comentado que llevas pocas sesiones de quiminoterapia y que no te encuentras muy bien pero que tienes la esperanza de que lo superarás. 
¡Claro que los harás!  Te lo aseguro que lo harás porque la vida es breve pero no nos puede dejar sin sabor que probar o deseo que cumplir.
Querida amiga, estoy segura de que lo superaras porque aún nos quedan muchos mundos que encontrar y muchos continentes por explorar.
Tu amiga que celebra volver a verte.

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