viernes, 3 de mayo de 2013

DEL SILENCIO Y MÁS COSAS



FRANZ KAFKA

En mi anterior post hablaba del silencio. Ese silencio que lo dice todo aunque no calla nada. Sigo meditando sobre el tema y me pregunto si no es el silencio el que nos acompaña, sino el sonido ensordecedor de nuestros pensamientos que no nos deja escuchar la verdad. La verdad. Busco su definición en el diccionario de la RAE y encuentro una primera acepción que dice:

Verdad: “Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.
Dic. R.A.E.
Ulises
Reflexiono la definición. Pienso. Concluyo. La verdad no es la que creemos entender, ni la que nos cuentan, ni la que nos cuentan en las cadenas estatales o en las privadas. 
Kafka decía que Ulises, creyéndose más avispado y sagaz que las mismas sirenas, se tapó los oídos con cera para no escuchar su chillido ¡Buena estrategia!  posiblemente no quería escuchar la verdad de sus intenciones pero Kafka, en su magnífico relato, explica que las sirenas eran más listas que el propio “vivo” de Ulises y dejaron de gritar para que fuese el silencio el que lo ensordeciese.

En otro de los relatos Kafkianos fantasea con el dios Poseidón y su labor diaria, que tal como la describe, es más propia de un contable que a la de un propio dios.  Sigo leyendo y cuál es mi  sorpresa que, como quien no quiere la cosa, el autor arguye la siguiente reflexión:
Estatua del dios Poseidón
"Por lo demás, sus quejas no eran tomadas en serio; cuando un poderoso tortura, es preciso avenirse a él aparentemente, aun en la situación más desprovista de perspectivas"
Poseidón.  Franz Kafka.

Es inevitable. Mi mente crea el paralelismo entre las definiciones y los relatos kafkianos con la situación actual que nos toca vivir. El silencio se transforma en la perversión y manipulación de los hechos que practica el actual elenco que tripula nuestra nave desnortada. Tenemos un gobierno (o desgobierno según se mire) que practica la perversión del lenguaje con un interés netamente manipulador. Nos envenena con frases inconexas y llenas de vaciedad significativa para intentar esconder su torpeza, tontuna e ineptitud ante la situación que nos atenaza. La situación ha llegado hasta el extremo de que ellos mismos han bloqueado las salidas hasta hacernos caer en la más honda de la abyecciones.
Sin una perspectiva de cambios en nuestro horizonte ¿Será ese el futuro que nos espera? 
No quiero ser pesimista pero, con las corrientes que empujan nuestra nave y no son las marinas, no veo luz al final del túnel, luego si todo esta oscuro alguien tendrá que encargarse de iluminar estas tinieblas. Me pregunto si hay alguien capaz de hacerlo. Es tiempo de reaccionar.

2 comentarios:

  1. Rotundamente "verdad": el silencio dice mucho, y en ocasiones, por experiencia, terriblemente ensordecedor. Rafa

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  2. Hay silencios que hieren como un arma afilada, otros, sin embargo, pueden romper una mentira. Queda mucho por decir de ellos. Gracias por leer mi post.

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