jueves, 8 de agosto de 2013

FALTA DE SOL



Dicen que la falta de sol provoca graves trastornos en la mente humana. La carencia de la vitamina D, procedente de los rayos solares y que principalmente es absorbida por la piel, no sólo es el principal favorecedor de evitar la osteoporosis, sino que evita las depresiones del sistema nervioso así como los continuos cambios de humor de aquellos que la sufren.
Uno de los países de Europa que menos ve el sol es Finlandia. Este país es miembro de la Unión Europea; se encuentra situado en la parte Noreste del continente. Sus fronteras son con Rusia, Suecia, Noruega y el mar Báltico. La ciudad más importante del mismo y que ostenta ser su capital es Helsinki. Pocos datos más nos son relevantes de un país al que se asocia con el intenso frío. Una tierra inhóspita que está casi deshabitada y donde la población se concentra en lo que podría ser lo más cálido, es decir, el sur del país.
Foto del periódico Público
Nada nos inquietaría de esas tierras lejanas si no fuese por un exfutbolista que se pasea por las tribunas del parlamento europeo, con el cargo de Comisario Europeo de Asuntos Económicos y Monetarios: Olli Rehn. La verdad es que la primera vez que oí ese nombre que era más propio de un producto de limpieza que el de un verdadero economista, sin embargo, lleva tiempo decidiendo sobre nuestro futuro económico con total impunidad que produce pavor. En la página de la  Wikipedia, el currículum que le acompaña, habla de unos estudios en economía, relaciones internacionales y periodismo que realizó en los Estados Unidos, sin aclarar mucho más sobre su real rendimiento. No puede escapar que es curioso que se destaque más su condición de exfutbolista de primera división de la liga finesa, que la de avezado contable.
Este personajillo de los enmoquetados pasillos de le Europa comunitaria, a lo largo de meses, no deja de repetir que los españoles, al igual que todos los países del área mediterránea, lapidamos su dinero y que ellos no pueden consentirlo. Dice que debemos ajustarnos más los gastos y, para ello, la única alternativa que nos queda es la de bajar y bajar nuestros paupérrimos salarios hasta el nivel de la mendicidad. De todos es conocido que él disfruta de un sueldo astronómico, si vale la comparación, él gana al día lo que yo en dos meses. No quiero ser malpensada pero sus argumentos se acercan más a un claro deseo de convertirnos en sus esclavos que en sus socios económicos.
Después de leer que más de dos millones de niños españoles están sufriendo los rigores del hambre en un país como el nuestro, donde se había conseguido mejorar el estatus social, yo grito: Hasta aquí hemos llegado Europa del Norte. Nada ni nadie debe decidir por nosotros. Nada ni nadie puede lanzar a todo un país a la miseria por el mero hecho de que se ejerza la usura como es el caso de este comisario que, si no engañan las fotografías, demuestra tener menos luces que un día en pleno invierno en su país.
Vuelvo a gritar: Hay que movilizarse para evitar que todo esto continúe destruyendo lo que tantos años nos ha costado construir. Hay que echarles de sus poltronas, rellenadas con el sudor y el hambre de los trabajadores del Sur que malviven entre los escombros de esa Europa mercantilista que sólo busca el rédito de sus caudales.
¿Hasta cuándo vamos a consentir que exfutbolistas y exgimnastas del FMI decidan por todos nosotros? 
Continuará.

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