sábado, 16 de enero de 2016

EL DÍA DE VERANO EN EL QUE AMPARO ME LLAMÓ




Nunca olvidaré el instante en el que sonó mi teléfono. Me llamaba Amparo.  
Era el 23 de agosto de 2013, el día de su cumpleaños
¡Hacía tanto calor!
«-Hola, ¿es usted Francisca? Soy Amparo Soler Leal. Le llamo porque sé que quiere hablar conmigo.»
Fotografía de Colita
Sorprendida, al principio, me entusiasmé al instante. Le conté que hacía un par de años que había descubierto un documento sobre los estrenos de sus padres en Valencia durante la Guerra Civil. Hasta entonces se había considerado perdido todo tipo de documentación de esa índole. A través del auricular sentía su interés. Podía notar su alegría. En ese instante pequé de avariciosa y me apropié de su emoción como si de un diamante se tratase.
«Yo no sé nada de lo que me está contando. Mis padres nunca me hablaron de su estancia en Valencia y menos de su trabajo en los escenarios valencianos durante la Guerra. La posguerra fue muy cruel. Sentían miedo. No por ellos, sino por mí.»
Nos despedimos. Le prometí enviarle una copia de mi artículo.
Amparo falleció el 25 de octubre de ese mismo año. Nunca podré olvidar aquel día de verano en el que Amparo me llamó.






4 comentarios:

  1. Pues yo también me apropio de tu emoción y la suya, Francisca. ¡Cómo te entiendo!

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  2. Sí, Carmen hay cosas que nunca se pueden olvidar. Gracias por tu lectura y comentario.

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  3. Si es un relato emotivo y es para no olvidar esa llamada. Un saludo

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  4. Fue una gran emoción inolvidable. Muchas gracias por la lectura y comentario.

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