miércoles, 12 de febrero de 2014

MANOLAS DEL SIGLO XXI

Ayer, fue un día histórico y funesto en el parlamento español, pues pudimos ver el espectáculo bochornoso de las diputadas del Partido Popular Español aplaudir y aclamar al Ministro de Justicia, como si de un flamante matador de toros se tratase. Eran "Manolas" que le aclamaban y suspiraban por sus leyes insulsas y obsoletas que nos retrotraen a más de treinta años de nuestro pasado más próximo.
Ruiz Gallardón, cuando regresaba a su escaño, con la cabeza cabizbaja, después de haber cumplido la suerte de matar las libertades de la mujer del siglo XXI, no miró al tendido desde donde se le vitoreaba.
Aplausos y murmullos de aprobación, se entremezclaban entre las viejas consignas rescatadas por las tímidas voces de la oposición. Me pregunto cuáles serán las próximas libertades que nos cercenarán como si de una vena capital de nuestro cuerpo se tratase. La sangría es rápida y abundante hasta el punto de expulsarnos de nuestras propias vidas y dejarnos a merced de legisladores que trabajan al dictado de las mitras purpúreas anquilosadas en sus poltronas.
Mientras, la oposición desunida y desconcertada, salva una situación que no dejan de repetirnos, para conseguir nuestro conformismo, como transitoria; no obstante, nuestra corta experiencia democrática creo que nos inclina a pensar que lleva camino de convertirse en un pensamiento único y duradero por los siglos de los siglos.
Me pregunto si mujeres, como Clara Campoamor, que tanto luchó por las libertades de la mujer española desde su escaño, reconocería a sus colegas de bancada y la situación política actual para la mujer española. Con este panorama pienso que es un rápido regreso a la mujer como Dios manda, la mujer de mantilla y misal, recogida en sus obligaciones domésticas bajo la tutela masculina que la controle.

lunes, 20 de enero de 2014

PERSONAS, CIUDADANOS, CHUSMA.




Nunca dejará de sorprenderme la actitud de los políticos profesionales. Se reúnen, cada fin de semana,  en sus sedes con el único fin de predicar como si de un púlpito religioso se tratase. No importa de qué tendencia o idiosincrasia sea, el sistema es el mismo: descalificar al contrario y meter cizaña entre los ciudadanos. He usado el término ciudadanía deliberadamente pues, podría haber usado el término personas, pero, en verdad, son pequeños matices que esa élite gobernante nos hace reflexionar, así, yo me considero una ciudadana tal como lo recoge en sus acepciones el Diccionario de la Real Academia Española, “la ciudadanía es el conjunto de los ciudadanos de un pueblo o nación.” No entraré en más matices semánticos del término, pues, si se analizan los discursos políticos, de toda índole, nuestra condición de ciudadanía se encuentra más próxima a la categoría lo que sería la chusma que la de personas. Sí, uso el término de chusma es el resultado de ver la actitud que mantienen con el electorado después de haberlo usado y tirado hasta los próximos cuatro años cuando se vuelvan a convocar elecciones. Esa élite que se asienta alrededor de los centros de poder quienes, a la ciudadanía, nos denigran hasta la obscenidad con despropósitos llenos de cargos y sobrecargos.
Manifestación de 1916 en la ciudad de Valencia
Un buen ejemplo lo constituye  el hecho al que hemos asistido estos últimos días a la reacción ciudadana contra la impunidad política de los que ejercen el gobierno absolutista. Esta vez ha sido un barrio obrero de una tranquila ciudad: Burgos. Los vecinos han intentado resolverlo de la manera más pacífica posible, pero eso no siempre es fácil, cuando se provoca a los vecinos con ataques y acosos policiales, la reacción defensiva es instantánea.
Se ha demostrado que la unión del pueblo sí que sirve, que sí tiene valor para parar las injusticias. Algunos neoliberales tachan de arbitraria la actitud del vecindario por no aceptar que se cumpliese el programa electoral, pero da la casualidad que sólo se pretendía cumplira aquello que fue incluido de manera torticera y ambigua, cuya única intención era la de enriquecer a unos pocos, a costa del resto de la ciudanía.
Nada es lo que aparenta y todo es lo que nos concierne pues todo es verídico. Subidas de impuestos, salarios que vuelven a la añoranza de épocas donde el coste de la vida era más racional, sinrazones argumentales de justificación de la oligarquía política, en definitiva, el descontrol provocado por la rapiña.
Por último, he buscado el término rapiña en el diccionario de  la RAE  y su significado es directo y contundente:
Rapiña: robo, expoliación o saqueo que se ejecuta arrebatando con violencia.

Las preguntas que me surgen son múltiples ¿quién ejerce la rapiña? ¿Sobre quién la ejerce? ¿Con qué finalidad se aplica? ¿Por qué se ejerce en desmedida? ¿Quién decide?
Es inevitable sentir asco y angustia ante  estas noticias. Una última pregunta ¿quién es realmente la persona, el ciudadano y la chusma?

martes, 31 de diciembre de 2013

DESEOS PARA UN NUEVO AÑO




He buscado una fotografía que resuma este año que hoy termina y resulta casi imposible. Es complicado reducir un año, en este país, donde la corrupción política nos ha llevado al desmantelamiento social. El estado español se encuentra sumido en el caos del neoliberalismo devorador de todo lo público. Mi pequeño país, el valenciano, se encuentra en los últimos alientos del raciocinio económico. Es imposible poner un sólo rostro a todo lo acontecido durante un año de recortes y de despropósitos como el que hemos sufrido. A pesar de todo, estoy segura de que todos hemos tenido buenos momentos y que todos, dentro de nuestros pequeños círculos sociales, hemos tenido motivos para sonreír y reír.
Siempre digo que los pequeños detalles son los que nos permiten seguir a delante y son esos pequeños gestos los que nos salvarán de caer, aunque si caemos, no debemos dudar nunca en volvernos a levantar para conseguir que nuestra aportación nos ayude a mejorar.
Ninotchka (1939)


Os deseo un feliz año lleno de justicia y de armonía donde recuperemos nuestra identidad como pueblo y consigamos vencer la falacia que no nos deja ver la verdad.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

EL PRINCIPIO DEL FIN



Y como cada día 3 de cada mes, hemos vuelto a la plaça de la Mare de Déu de València. Como cada vez se ha vuelto a pedir justicia para las víctimas del accidente de metro de hace más de siete años. Son cuarenta y tres muertos y cuarenta y siete heridos sin ningún responsable. Hemos vuelto y cada vez con más motivos para protestar y con más ganas de que nuestras protestas sean oídas. Hemos vuelto pacíficamente, con aplausos y gritos que manifiestan mucha emoción y dolor. Hemos vuelto a mostrar nuestra rabia sorda ante unos políticos que se ríen de nuestras muestras cívicas de dignidad. Sí, ellos se ríen y, no nos equivoquemos, también lo hacen los que están esperando a que ellos se bajen de su poltrona para ocuparla porque sólo somos para ellos: el populacho que les ayuda a conseguir sus ansias de poder.
Siempre hay más motivos, si cabe, para protestar. Todos los meses se suman más causas. Esta vez se reivindicó la pérdida del canal autonómico audiovisual RTVV, el cual el gobierno autonómico ha cerrado con extrema celeridad. Es verdad que hacía tantos años que no nos servía para informarnos que no nos ha dolido tanto como esperábamos, sin embargo no podemos negar que se trata del principio de un plan bien trazado. La mitad de la deuda que tiene la Comunidad Valenciana, que es astronómica, es ya gestionada por el gobierno central. La incapacidad de la administración local para solucionarla es evidente. Todos hemos asistido impasibles al desmoronamiento de nuestra autonomía. Nadie queda libre de pecado. Entre todos la matamos y ella sola se murió. 
Uno de los manifestantes concentrado en la plaza gritó: Què més els deixarem fer? Esa pregunta tiene múltiples respuestas. Estamos asistiendo al final de nuestra autonomía. Este gobierno, a pasos agigantados, se da toda la prisa del mundo por destruir el sistema autonómico de nuestro país. En su máxima está: España debe de ser ‘Una, grande y libre’. Cuarenta años no pasan porque sí.  Por supuesto, no son los únicos con ese planteamiento de destrucción de las autonomías, hay otro partido político, que se presenta como alternativa gubernamental, que clama por destruir el sistema autonómico como remedio de nuestros males. Analicen los programas que muestran y lean también entre líneas.
No quiero ser agorera pero tampoco quiero caer en el optimismo simplista. Cito el final de una obra magna como es El coronel no tiene quien le escriba de Gabriel García Márquez. A buen entendedor…

"Si el gallo gana -dijo la mujer-. Pero si pierde. No se te ha ocurrido que el gallo
pueda perder.
Es un gallo que no puede perder.
-Pero suponte que pierda.
-Todavía faltan cuarenta y cinco días para empezar a pensar en eso -dijo el coronel.
La mujer se desesperó.
«Y mientras tanto qué comemos», preguntó, y agarró al coronel por el cuello de
franela. Lo sacudió con energía.
-Dime, qué comemos.
El coronel necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto
a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el
momento de responder:
-Mierda."

martes, 12 de noviembre de 2013

SOPA BOBA




Cuando a alguien se le dice que espera la ‘sopa boba’ entendemos que esa persona toma las sobras de otro más poderoso y le permite vivir siempre y cuando cumpla sus premisas y exigencias. Se podría decir que los trabajadores del canal de RadioTelevisió Valenciana han vivido de la sopa boba que les han dejado los dirigentes que les han mantenido en sus puestos. Hace años que muchos valencianos dejamos de ver una televisión partidista , politizada y que informaba mejor del cultivo del calabacín que del día a día que nos interesaba a todos los que vivimos, pensamos y hablamos una cultura común. No obstante, no creo estar capacitada para criticar a aquellos que han buscado tener una estabilidad laboral y mantener a sus familias a costa de tragar sapos y culebras, quién no lo haya hecho en esta vida o crea que no lo va a hacer nunca que dé un paso al frente.
Nadie está libre del pecado de ser paniaguado ni nadie puede ser ético si tiene el estómago vacío, pero a pesar de todo, todos tenemos un límite. El canal autonómico nos había echado de sus ondas por su incompetencia. La abundancia de amiguismos y sectarismos lo han desvirtuado hasta convertido en un coto privado neoliberal. Lo mismo ha ocurrido en otros campos de la cultura y a pesar de saberlo, nosotros los valencianos, tampoco reaccionamos.
El anuncio del cierre definitivamente del canal ha sido la última gota que ha colmado nuestra paciencia. La desesperada reacción de los trabajadores de RTVV ante el cierre del ente nos ha unido a todos en un frente común: Salvar la poca dignidad que nos pueda quedar.

Ya he dicho que el ente informativo ni era plural ni objetivo y se limitaba a repetir las consignas institucionales pero tampoco se va a consentir que lo poco que nos queda nos lo quiten.
Dejar de tomar la sopa boba para tomar otra aunque sea fría y de sabor amargo, arrancada de las manos de la manipulación y del control  institucional es lo que ahora podemos pedir. No quiero ser idealista y sé que el poder del dinero y de la decisión se encuentra en manos de los políticos de turno, por eso lo normal, lo natural, lo lógico sería que se disolviesen esas cortes que no nos representan y se celebrasen unas elecciones, libres de toda coacción.