Hay conceptos que llegan a ser evidentes hasta el
punto de que su conocimiento es implícito y no por ello asumido.
Hoy, hablando con mi maestro, como siempre, me ha
descolocado con su habitual ironía, por ello, sabedor de mi desventaja, me ha
sugerido que lo menos que podría hacer era en convertirme en un edecán de
alguien reconocido en la política actual, para alcanzar el favor del poder.
Ese concepto culto del servilismo me ha llevado a la
actualidad que nos ha tocado vivir. Si observamos la situación, la proporción entre los serviles y los
dispuestos a que les sirvan poco a poco se ha equilibrado hasta el punto de que las prebendas que quedan para repartir son las menos y las manos que se alzan a solicitarlas las que más.
Busco entre el cúmulo de referentes que llenan la
prensa diaria y me abruma la gran cantidad de ejemplos que puedo elegir.
Para no hacerlo tan dramático tomo el referente de
uno de los pocos programas que pueden verse en este país con sentido: El Intermedio. Este magnífico magazine
televisivo presentado por el Gran Wyoming, hace casi diariamente un alarde de
la combinación de humor, sarcasmo y buen hacer con el fin de poder contar la
actualidad insulsa de la manera más divertida posible. Gracias a sus sátiras
nos hace más llevaderos estos amargos días del gobierno reaccionario que nos
desgobierna. En la edición de ayer, 11 de junio de 2013, entre otras cosas, el
director del programa, comentó la información que la prensa Infolibre publicaba sobre las
comisiones, sobresueldos o conceptos de complementos como a los que ostentan el poder en este país les gusta denominar. Entre bromas realizaron un repaso al listado de los 100, sí, cien miembros del partido popular, que cobran
sobresueldos por sus “desconocidas” labores de representación dentro de la maquinaria del
partido. Nadie sabe de dónde proceden esos fondos misteriosos pero sí que se
sabe que todos quieren ser edecanes del líder, del sublíder o de quien sea, con
tal de conseguir el favor o el preciado escalafón que les aúpe a la categoría
de meritorio de la propina o dádiva de la maquinaria del poder.
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