domingo, 25 de febrero de 2018

EL MISTERIO DEL ANILLO



Si había alguien a quien le gustase crear un misterio a su alrededor y alimentar un mito ese era Enrique Rambal. 
Dicen las personas que lo trataron que no temía a nada y que se crecía ante los problemas cotidianos. ¿Cuáles podrían ser esos problemas? Fue un hombre que vivió por y para el teatro y creo que el principal escollo siempre fue el mismo: el dinero.


Comenzó su carrera como actor en una pequeña popular compañía de teatro valenciano dirigida por el actor valenciano Manuel Llorens. En 1910, Llorens, falleció de manera inesperada y la agrupación se quedó desamparada sin su director. La situación era acuciante y la agrupación no se ponía de acuerdo en nada. Estaban casi a punto de desaparecer cuando el más joven de la compañía, un recién llegado, dijo que sería él quien tomase las riendas de la compañía. Hubo discusiones de liderazgo tiras y a flojas hasta que se impuso la voluntad del joven atrevido. Decidido a hacer todo lo necesario por el teatro su voluntad llegó hasta el extremo a casarse con la primera actriz. ¿Matrimonio? Pero si ella era mucho mayor que él y, además, era tan fea y tenía un carácter tan avinagrado que... Bueno, qué importaba ese trámite, pensó el joven Rambal, si tenía lo que necesitaban y era el dinero suficiente para hacer frente a las deudas y también poder comprar vestuario y decorados nuevos.
Y así comenzó la carrera artística de Enrique Rambal, el actor melodramático, que buscaba dinero para sus fastuosos repertorios donde no lo había. Dicen las malas lenguas que vivía del engaño, pero ¿qué esperaban de un actor? Su vida era la farsa ¿o no? 

Os puedo contar una leyenda que había alrededor del anillo que llevaba en esta fotografía. Observarla bien y veréis una piedra preciosa engarzada en el anillo. Rambal decía que era un diamante de los que consiguió en sus viajes a América. Un solitario de oro como signo de la fortuna que consiguió en la escena. Sin embargo, sus espectáculos eran cada vez más caros y el dinero para la puesta en escena, no siempre era suficiente así que, según él mismo contaba, solía empeñarlo en más de una ocasión. ¿Cuántas? No se sabe a ciencia cierta. Podrías pensar que sería sencillo seguir la pista a dicho anillo, pero no es así ya que el astuto actor había encargado una réplica, pero con una piedra de escaso valor de manera que siempre podía lucir el anillo en cualquier acto público y así nadie sabía si se trataba del auténtico o de la copia. 
Ha pasado mucho tiempo y siempre que contemplo esta fotografía pienso ¿Ese día cuál le tocaba lucir el verdadero o el falso? Alimentar la duda favorece el misterio y a su vez la leyenda. La sorpresa y el asombro formaban parte de los espectáculos rambalescos ¿Y por qué no hacerlo con él mismo?



6 comentarios:

  1. Curiosa historia, pero cuando falta el dinero, mucha gente empeña sus joyas. Unos las recuperan y otros no. Un abrazo.

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    1. Esta personaje era muy curioso tanto como que lo he estudiado con profundidad y he hecho un documental sobre su vida. El próximo 1 de marzo lo presentaré. Muchas gracias María del Carmen por leer y comentar mi breve relato. Un abrazo.

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  2. que linda historia! estabamos lejos de conocerla, ya te compartimos!! abrazosbuhos

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    1. Muchas gracias amigas. Esta semana ha sido difícil y el relato ha tenido que ser breve. Muchas gracias por compartir. Un abrazo.

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  3. Pues sí, que bueno, así nadie sabía si era uno u otro. Bien pensado al fin y al cabo, ja ja.
    Muchos besos amiga :D

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    1. Rambal era así: Todo por el teatro. Celebro que te hayas divertido con el este relato breve. Un abrazo.

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