Mi padre era inventor. Se inventó una vida en medio de la nada. También fue artista. Representó la belleza con sus únicas manos. Se dejó la piel por construirlos un mundo un poco más justo y digno. Fue explorador, pues buscó la felicidad donde ésta parecía encontrarse. Todos los homenajes que le pueda hacer serán pocos, puesto que él me lo regaló todo.
Saludos cordiales a todos los lectores del blog titulado Detrásdelaestanteríailustrada. Os dejo mis relatos con la esperanza de que os gusten como para dejar un comentario en mi correo. Gracias.
sábado, 20 de marzo de 2021
sábado, 13 de marzo de 2021
8 DE MARZO DEDICADO A MI MADRE
Un día como hoy se podría y se debería hablar de cada una de las mujeres trabajadoras que han formado parte de nuestras vidas, pero me temo que la lista sería larguísima. Cada uno tendrá su propio ejemplo, yo pondré a mi madre. Es una mujer infatigable ante las adversidades; curtida por la sinrazón de una guerra y por la cruel posguerra que tanto le robó, se ha reinventado más de cien veces para hacerle frente a la vida. Esta es mi dedicatoria para este día de la mujer trabajadora.
domingo, 7 de marzo de 2021
MI FAMILIA: PAQUITA Y TONET
Esta
fotografía no es nada de lo que aparenta. La joven de luto sólo tiene
17 años. Viste de negro porque ha fallecido su madre. El niño que tiene
sentado sobre sus rodillas es su hermanito más pequeño. La cara de
tristeza del bebé refleja la situación de la madre ausente.
Podéis
pensar que me lo estoy inventando, pero no, no es ese el caso. Tanto la
jovencita avejentada como el bebé triste eran los hermanos de mi abuela
paterna. Ella, Paquita, era la hija mayor y murió de fiebres tifoideas y
él, el bebé Tonet, murió al poco tiempo también.
MI FAMILIA PERDIDA: FELIX Y CARMEN
Félix
y Carmen son dos de mis antepasados familiares. Estos dos niños, que
sonríen al fotógrafo, vivieron una juventud accidentada como todos
aquellos a los que les tocó sufrir la Guerra Civil. Felix combatió en el
frente marino. Resulta curioso, siempre se habla de la contienda
terrestre o aérea, pero pocas veces se narra la que tuvo lugar en alta
mar.
Carmen sufrió el exilio. Huyó, junto a su padre, ya viudo, y
una tía materna, a Francia. Allí, como muchos, se vio atrapada por el
estallido de la Segunda Guerra mundial. Fueron momentos difíciles para
todos, aunque imagino que a ella le resultarían más complejos cuando
tuvo que elegir entre regresar a España, junto con su padre, o
emprender una aventura hacia Yugoslavia, el país de uno de los
refugiados a quien conoció y del que se enamoró.
Las vidas de estos
hermanos se distanciaron, pero, a pesar de todo, nunca perdieron el
contacto entre ellos. Hubo muchos reencuentros que deben ser recordados,
o al menos así lo considero yo.
Familias
fracturadas que nunca se reencontraron y se desconocen por completo. A
Félix tuve la gran suerte de conocerlo. Era una persona maravillosa.
No tenía nada propio porque adoraba todo aquello que uniese a la
familia. A Carmen nunca tuve la oportunidad. Era la figura familiar
que se vio atrapada tras el telón de acero.
sábado, 12 de diciembre de 2020
DOBLE JUEGO
La
acción transcurre en un bar. Es un local lleno de mesas y con mucha gente. Al
fondo hay una barra con dos camareros que sirven y reparten copas y tazas de
café continuamente. Hay mucho humo en el local porque los clientes fuman
constantemente. Hablan casi todos a la vez. Sanchis y Baixterra están sentado
en una de las mesas. Sanchis es un hombre de unos cuarenta años. Viste traje de
chaqueta muy gastado por el uso. Baixterra debe de estar por la treintena.
Viste un traje de chaqueta raído. Sus zapatos están muy desgastados. Sobre la
mesa tienen muchas cuartillas esparcidas junto a dos tazas de café.
Sanchis
¿Cómo has podido hacer una cosa así?
Baixterra
No tuve otra opción.
Sanchis
¡Eres un irresponsable!
Baixterra
No, no, te equivocas.
Sanchis
No lo niegues. ¿Has actuado por tu cuenta?
Baixterra
(Toma
un papel que hay sobre la mesa y lo hace a tiras)
En cierta manera sí.
Sanchis
¿Cómo que en cierta manera?
Baixterra
Tú lo desconoces todo. No sabes lo que es
vivir con el miedo a cuestas.
Sanchis
¿Pero lo has comunicado al resto de
compañeros del sindicato?
Baixterra
Estar en la ruina total te hace tomar
algunas decisiones que, hasta entonces, ni habías imaginado.
Sanchis
¿Lo sabe Zacarías?
Baixterra
Es muy sencillo ser valiente cuando tienes
una cama y un plato de comida aseguraos cada día, pero cuando te encuentras en
medio de la nada ¿qué crees que es lo que te ves obligado a hacer? Pues, claro…
ante la presión, uno hace lo que sea con tal de seguir vivo.
Sanchis
Déjate de escusas. Tienes que hablar con
Zacarías o con cualquiera del sindicato para resolver el grave problema que nos
has creado.
Baixterra
Me miro al espejo cada día de vuestras
caras y sólo veo a un pobre desgraciado al que mantenéis por lástima y porque
os llamáis solidarios. Sí, sí, ya sé que no está nada bien lo que he hecho,
pero, tampoco quiero justificarme con lo que digo, aunque, compréndelo, es lo
único que podía hacer para salvarme. Sí, salvarme. Eso es lo que he hecho.
Sanchis
¿Pero comprendes la gravedad de la
situación? Con tu proceder nos has hundido a todos.
Baixterra
No, no es para tanto. Estoy seguro de que
si lo explico con calma todos me entenderán. Si yo fuese un traidor, ahora
mismo, me encontraría bien lejos de aquí para evitar vuestra represalia, ¿no
crees?
Sanchis
Has actuado sólo pensando en ti y en nadie
más.
Baixterra
¿Cómo te atreves a juzgarme?
Sanchis
Yo no te juzgo. Eres tú el que ha
provocado toda esta situación.
Baixterra
Me parece increíble que me reproches nada.
No sabes nada de mí. Ni te has molestado en conocer cuál es mi situación. Estas
juzgándome sin saber los motivos que he tenido para hacer una cosa así.
Sanchis
Todos venimos del mismo sitio.
Baixterra
¡Qué sabes tú de dónde procedo! Mi vida
siempre ha sido un infierno. Nunca he tenido ni un minuto de felicidad ni desde
el primer momento en el que abrí los ojos a este mundo. Me he partido la cara
para poder sobrevivir y llegar hasta donde he llegado. Nunca he conocido a mi
padre y mi madre. Me vendieron al mejor postor en cuanto pudieron deshacerse de
mí. Me crie en medio de una pocilga y sólo logré salir de ella gracias a la
ayuda y simpatía que desperté en uno de los hijos del amo que me tomó como
criado. Yo hacía todo aquello que a él no le apetecía. Iba a los lugares que él
despreciaba y que, sin embargo, yo añoraba. Puede aprender a leer y escribir
porque el amo odiaba madrugar para ir a las clases de su maestro. Y así, poco a
poco, con aquello que el rico desperdiciaba, adquirí los conocimientos que
nunca habría conseguido por mi condición de desheredado de la tierra. Recogí
todo aquello que el rico haragán tiraba y lo convertí en algo mío, algo útil
sólo para mí con el fin de así poder salir de la condena de la miseria. Aunque
no te lo parezca, no me resultó sencillo. Tuve que estafar y robar hasta
conseguir el título que me avala y que sin él nunca me habrías admitido en
vuestro sindicato. Permanecí de criado de aquel rico haragán hasta conseguir
todo lo que necesitaba; un día decidí abandonar a mi amo, pero para ello tracé
una pequeña venganza. Tenía que devolverle todo el dolor que, en más de una
ocasión, me había causado sin ningún motivo. Una noche, cuando estaba dispuesto
a reunirse con sus amigos de juergas, le preparé una pequeña emboscada para que
lo detuviesen y lo enviarán a la cárcel. Sabía que no tardaría mucho en salir,
porque llamaría a su padre, el gran prócer de la jurisprudencia de la ciudad,
lo que no imaginaba era que las cosas no saliesen como las había planeado, sino
que se complicarán tanto y el asustadizo señorito, terminase muerto por uno de
los delincuentes que había en los calabozos.
Sanchis
¿Te refieres al asunto del hijo de los
duques?
Baixterra
Sí. Nunca olvidaré aquella noche. Me había
refugiado en los alrededores de la cárcel. Quería ver su rostro cuando saliese.
Quería ver su expresión de miedo y asco por haber tenido que pasar una noche
entre los peores tipos de la ciudad, sin embargo, cuando vi el revuelo que, en
pocos segundos, se formó, comprendí que mi plan no había salido cómo lo había
imaginado. Me impresionó el rostro de su padre, blanco como la cera, acompañando
a uno de los policías de la comisaría. Me enteré de que se habían dado todas
las premisas para un desastre y yo las había propiciado. Lo primero que pensé
fue en huir, pero sabía que no me serviría de nada el hacerlo, su padre era muy
poderoso y me encontraría con toda facilidad. No, no podía ni quería huir.
Debía hacer frente a la situación. Salí de la penumbra y caminé hasta donde se
encontraba el duque. Al verme no se extrañó, pero tampoco pensó que yo tuviese
algo que ver con la desgracia de su linaje.
Sanchis
Te regodeaste con su dolor.
Baixterra
¡Te equivocas! Yo no soy una mala persona.
Ni guardo rencor a nadie por ser más rico que yo lo pueda ser nunca.
Sanchis
No sólo eres un cínico, sino que también
eres un gran embustero. Nos has engañado a todos. Llegaste al sindicato
haciéndonos creer que te importaba la solidaridad con los desfavorecidos, pero,
en realidad, lo único que hacías era jugar a un doble juego. No te importa nada
que no concierna a tus intereses. He sido un estúpido al confiar en ti y creerme
toda tu palabrería, porque, de eso andas bien servido. Las clases que el
desgraciado de tu amo no tomó, bien que las aprovechaste tú. Con tu apostura de
persona cortés y sensata has sabido engañarnos y hacernos creer tienes grandes
ideales, aunque lo único que te mueve es el ansia de ganar dinero y poder. Tu
única aspiración siempre ha sido la misma y es la de conseguir el estatus quo
que no tenías por circunstancias de la vida.
Baixterra
¿Qué hay de malo en procurar salir del
fango al que la vida me había condenado?
Sanchis
Nada, salvo si para lograrlo hundes a otro
en él de forma que llegue a perder su vida.
Baixterra
Yo no tengo nada que ver con lo sucedido.
Sanchis
Por supuesto que eres culpable.
Baixterra
¿Vuelves a acusarme?
Sanchis
No soy juez, pero los hechos te delatan.
Baixterra
Tú, el que presume de una moral intachable
y que no dudó en abandonar a sus propios hijos por sus ideales.
Sanchis
¡Qué! ¿Cómo te atreves a decirme eso?
Baixterra
Duele la verdad cuando tienes que
asumirla.
Sanchis
Eres un infame.
Baixterra
No hay tanta diferencia entre tú y yo. Tú
has barnizado tu vida de una apariencia agradable, pero estás igual de podrido
que yo.
Sanchis
No, no vas a conseguir involucrarme en tus
tejemanejes.
Baixterra
No hace falta. Ya lo has hecho tú mismo.
Sanchis
¿Cómo? ¿Qué es lo que quieres decir?
Toma
a Baixterra por las solapas de la chaqueta. El barullo que hay a su alrededor
se para. Se hace el silencio. Todas las miradas se posan en ellos dos.
Baixterra le toma las manos. Ambos se levantan de la mesa. Se aguantan la
mirada.
Baixterra
No te hagas el inocente. ¿Recuerdas
aquella carta que escribiste?
Sanchis
¿De qué me hablas?
Baixterra
Sabes perfectamente de qué te estoy
hablando.
Sanchis
(Vuelve
a tirar de la chaqueta de Baixterra.) ¿Dónde la tienes?
Dámela.
Baixterra
(Tira
de sus manos para que lo suelte. Se alisa las solapas arrugadas.)
No te alteres. La tengo muy bien guardada. Esas cosas las protejo porque sé
que, de alguna manera, ellas también me protegen.
Sanchis
No serías capaz de…
Baixterra
Ten por seguro que sí lo haría llegado el
momento. (Sanchis Levanta un puño de
manera amenazadora.) ¿Vas a pegarme, tú, Sanchis Gálvez, el secretario
general del sindicato la Confianza? (Mueve
un dedo negando) No, no, no, eso no es un buen ejemplo para tus colegas,
tus camaradas, tus hermanos en el espíritu de la no acción de la paz.
Baixterra
se separa de la mesa y de Sanchis. Habla al público.
Baixterra
Todos han sido testigos de lo que ha
ocurrido. Sanchis Gálvez, el que presume de su talante de buena persona, termina
de mostrar su verdadero rostro violento al querer golpear a una persona
indefensa.
Sanchis
de aleja de Baixterra. Mira a todos los que se encuentran en el local y con la
cabeza baja sale.
Baixterra
¿Habéis visto? No ha hecho ninguna falta
mostrar el documento que le he nombrado. Lleva la culpa escrita en el rostro.
Yo, Tino Baixterra he sido capaz de desenmascararle con una sola frase. ¿Quién
es el cínico tú o yo?
Baixterra
se vuelve para mirar, con la cabeza alta, a todos los que están en escena. Ríe.
Se arregla el nudo de la corbata. Se coloca la chaqueta en el sitio e inicia su
retirada hacia uno de los laterales del escenario cuando se escucha un disparo.
Se lleva la mano al pecho. La muestra llena de sangre. Se encoge y cae.
Oscuro.
jueves, 26 de noviembre de 2020
RETORNO AL PASADO
I
En una sala de estar hay una mesa con un ordenador y muchos papeles por encima y en el suelo. Elena se encuentra sentada a la mesa. Escribe en unas cuartillas. De vez en cuando mira la pantalla del ordenador. En un momento dado deja de escribir. Se levanta y se dirige a la ventana. Cojea de la pierna derecha. Aparta la cortina. Se ilumina la ventana con el reflejo de las luces de un coche que llega. Se escucha el sonido de los frenos al detenerse. Elena, intentando cojear lo menos posible, se dirige hacia el otro extremo del escenario donde se encuentra la puerta. La abre. Entra Octavio. Es un hombre alto, de complexión fuerte, de mediana edad. Va vestido con un traje de chaqueta. Elena le da un beso en la mejilla. Él no le demuestra mucha afectividad.
Elena
Has tardado mucho. Estaba preocupada.
Octavio
Sólo he estado media hora.
Elena
Pues se me ha hecho eterna. (Vuelve a sentarse frente al ordenador.)¿Había mucha gente?
Octavio
(Se dirige hacia el ordenador y lee la pantalla.) Sólo la familia.
Elena
¿Qué aspecto tenía Campoy?
Octavio
(Con sarcasmo.)El de un muerto. ¿Cuál esperabas que tuviese?
Elena
Me refería a si se encontraba muy desfigurado.
Octavio
Puede que sea la primera vez, desde hace mucho tiempo, que lo haya visto sereno.
Elena
Octavio, no bromees con esas cosas y menos con Campoy.
Octavio
¿Qué quieres que haga? Las cosas son así y ya está. Lo nuestro con Campoy ha sido una amarga historia desde siempre, pero ya ha terminado.
Elena
¿Tú crees? Hay cosas que no se solucionan ni con la muerte.
Octavio
(Tajante)Elena. Las cosas ocurrieron y punto. No se puede volver atrás.
Elena
(Se vuelve sentar en la silla, frente al ordenador.)¿Te encontrarse con Gosta?
Octavio
No. Pregunté por ella, pero me dijeron que había salido a comer.
Elena
¡Mucho mejor! Yo no habría podido enfrentarme a su mirada.
Octavio
Sí, yo también lo pensé, pero he tenido suerte de no tener que encontrarme con ella.
Elena
Gosta nunca nos lo perdonó.
Octavio
Pues no tenía ningún motivo; al fin y al cabo, la que salió más malparada fuiste tú.
Elena
Te equivocas, Campoy fue el que se llevó la peor parte.
Octavio
Pues él nunca protestó por lo que le hicimos. En más de una ocasión dijo que nos perdonaba.
Elena
Era discreto y se guardaba su ira para él solo. Hubiese preferido que me lanzase algún insulto por lo sucedido y sus consecuencias a esa sonrisa sardónica que me dedicaba como si no hubiese pasado nada.
Octavio
¡Tonterías! Campoy nunca mostró rencor. En algunos momentos, se mostraba como si se alegrase de cómo se encontraba.
Elena
¿Alegrarse? ¿Cómo puedes pensar eso? ¡Eso es imposible!
Octavio
¿Y qué? Al fin y al cabo, él podría haberse provocado el mismo daño sin que nosotros hubiésemos tenido nada que ver.
Elena
¿Eres consciente de lo que estás diciendo? Así sólo pretendes justificarte. Sigues teniendo remordimientos.
Octavio
(Contundente)¡Ninguno!
Elena
No me mientas. Sí, te sientes culpable por todo lo que le sucedió a Campoy por culpa nuestra, pero nunca has tenido el valor de confesarlo.
Octavio
Te equivocas. No estoy arrepentido de nada. Uno debe ser consecuente de todos sus actos, tanto en el presente como en el pasado.
Elena
(Se levanta cojeando. Se acerca a Octavio. Lo toma por las solapas de la chaqueta y lo zarandea.)La culpa de todo lo que sucedió es de los dos. Te guste o no. Ahora, después de la muerte de Campoy, no voy a cargar con todo yo sola.
Octavio
(Le aparta las manos de las solapas.)Estas muy equivocada.
Oscuro.
II
Elena y Octavio entran en la habitación. Van vestidos con ropa de verano. Elena no cojea. Octavio la abraza. Le besa en el cuello. Le susurra algo al oído que a Elena le provoca una carcajada.
Elena
¡Tonto! ¿Cómo puedes pensar eso de Campoy?
Octavio
¿Por qué no? ¿No viste lo nervioso que se puso al ver los nuevos balances?
Elena
(Riendo)Sí, de eso sí que me di cuenta; primero se puso pálido y después rojo como un tomate. Por un momento pensé que le iba a dar un infarto.
Octavio
¿Cómo se puede ser tan idiota y jugarse todo lo que tiene a una única carta? Campoy siempre ha confiado en su buena suerte y como hasta ahora no le ha ido mal, sigue usando la intuición. Elena
Desde siempre ha sido un as de la bolsa. Se siente seguro entre balances y las subidas y bajadas de la bolsa.
Octavio
Si todo se le va al traste entonces es cuando se pone desagradable con todos, con esos aires de superioridad que se suele dar. Merece que alguien le dé un escarmiento. Verías cómo se le bajaba esa tontería que le hace sentirse superior.
Elena
Si ocurriese eso seguro que se hundiría por completo y, entonces, Gosta lo dejaría.
Octavio
¡Seguro! Gosta sólo busca a los triunfadores, por eso me rechazó.
Elena
No eres el único. Campoy también me dejó.
Octavio
(La abraza)Bueno, tampoco nos vino mal que lo hiciesen ¿no crees?
Elena
Sí, ese fin de semana fue decisivo para los cuatro. Gosta y Campoy nos apartaron de sus vidas.
Octavio
Gosta está acostumbrada al lujo y Campoy vivía para ostentarlo así que los dos estaban hechos el uno para el otro. Te has tenido que conformar con lo peor que soy yo.
Elena
¡No digas tonterías, Octavio! Tú eres lo mejor que me ha podido pasar en esta vida. Ni te imaginas lo difícil que resultaba vivir con Campoy sobre todo cuando había bebido unas copas de más. Antes de marcharse con Gosta estuve, en más de una ocasión, a punto de dejarle.
Octavio
La bebida le dio más de un problema, pero. Después de aquel escándalo que tuvo con el director de la empresa se rehabilitó o, al menos así se muestra cuando va a las reuniones y, en público, rechaza todo lo que tenga alcohol.
Elena
Para Campoy el dinero es su única adicción. No lo rechazaría por nada del mundo.
Octavio
¿Ni por Gosta?
Elena
Creo que ni por ella.
Octavio
Quizás perder a Gosta sea lo que más le duela.
Elena
Hagamos la prueba. Le hacemos elegir entre el dinero y Gosta. Seguro que duda.
Octavio
¡Es una gran idea! Me encantaría ver qué hace.
Elena
Pues entonces… ¿por qué no? Lo primero sería atacarle por las finanzas. No resultará muy complicado hacerle creer que ha perdido todas las acciones y contratos de la empresa. Bastaría con que falseásemos los últimos balances del mes pasado. Después dejamos actuar al resto de los accionistas. Lo primero que harán será retirarle la confianza y, a continuación, dejarlo en la calle (entre risas)y te aseguro que la estirada de Gosta no tardará ni dos minutos en abandonarle.
Octavio
¡Seguro! Ella sólo está con Campoy por lo que representa y por el puesto que tiene dentro de la empresa, por el carné del club náutico, el de golf y por las fiestas de ‘amigos vip’ que se reúnen cada sábado a jugar a las cartas y a hacer negocios con el dinero de los demás mortales.
Elena
Ya me imagino la reacción de ambos. Me encantaría ver la expresión de Campoy cuando se enterase de que todo formaba parte de lo que él llama el destino de las finanzas.
Octavio
(Se frota las manos)Creo que nos divertiremos mucho. Yo me encargo de los balances y las acciones. Con retocar unas cuentas, en un instante está todo hecho. (Se sienta frente al ordenador. Toma unas hojas de las que hay sueltas por la mesa. Se levanta. Se dirige hacia la puerta.)Voy a la oficina y lo cierro todo. Daré el aviso al banco. Mientras tanto, deberías llamar a Gosta para ir tanteando el terreno.
Elena
Pero si le digo algo, puedo precipitar las cosas.
Octavio
Nada de eso. Necesitamos que ella sea la que avise a Campoy de que las cosas no funcionan como imaginala. Seguro que le da el susto de su vida.
Elena
¡Sí! Espero divertirme mucho cuando vea a Campoy desesperado por perder lo que más atesora: su dinero y con él a Gosta, su chica de lujo, como él la llama.
Octavio
Si no fuese porque te conozco muy bien, pensaría que tienes celos de Gosta.
Elena
¿Celos? ¿De esa tonta de remate? ¡Por supuesto que no! Es verdad que me dolió el que se fuese con Campoy, pero, ya sabes que no hay mal que por bien no venga; por ella te encontré a ti y mi vida cambió a mejor.
Octavio
¿A pesar de que yo no te pueda ofrecer todo lo que tiene Campoy?
Elena
(Lo abraza y besa con pasión.)Hay cosas más importantes que el dinero y el éxito profesional. Pero no perdamos tiempo, vamos a darles un buen escarmiento a esos dos imbéciles. Estoy segura de que no lo olvidaremos nunca en la vida.
Octavio
(La vuelve a besar.)Sí, será una buena jugarreta. Me voy a la oficina.
Elena
(Descuelga el teléfono. Marca un número.)¿Gosta? ¡Hola amiga!
Oscuro
III
Elena se ha vuelto a sentar en la mesa frente al ordenador. Observa la pantalla. Hace un gesto de sorpresa. Se hace hacia atrás. Intenta levantarse con rapidez, pero no puede por su pierna. Casi se cae. Octavio acude a sostenerla.
Octavio
¿Qué ocurre?
Elena
¿No has visto la noticia de la prensa?
Octavio
No, he venido directamente desde el tanatorio a casa.
Elena
En las últimas noticias hablan de la muerte de Campoy.
Octavio
Es lógico. Era un personaje influyente de la política.
Elena
Sí, pero es que están anunciando que su viuda, Gosta, ha aparecido muerta. Todos los indicios señalan a que se ha suicidado.
Octavio
¿Qué? ¡Eso es imposible! Si no hace más de media hora que he estado allí y…
Elena
Y no la has visto porque se había ido a tomar algo…
Octavio
(Se abalanza hacia el ordenador. Mueve el cursor. Lee algo en la pantalla.)Debe de ser alguna noticia sensacionalista que la prensa rosa debe haberse inventado.
Elena
No, Octavio, puede que Gosta estuviese más enamora de Campoy de lo que imaginábamos. Ya viste su reacción cuando, aquel día le conté la bribonada que habías preparado para hundirlos. En vez de reaccionar como una diva, se agarró a Campoy como una lapa y se precipitó al desastre junto a él.
Octavio
Bueno, pero ha pasado mucho tiempo de aquello y ella no es dada a hacer melodramas de todo.
Elena
(Abatida) Lo ha vuelto a hacer. Gosta me ha ganado la mano otra vez. Cuando le llamé y le conté la patraña de que Campoy se había arruinado, que había perdido todo lo que poseía, en vez de largarse de su vida, como yo había pensado que haría, se cogió a él como si fuese una heroína. Nunca imaginé esa reacción de mártir que se sacrifica por el amor. ¿Quién iba a suponer que ella, acostumbrada a los lujos, a los abrigos y vestidos caros, sería capaz de resignarse a perderlo todo? Sin embargo, fue Campoy el que reaccionó de manera inesperada.
Octavio
No te tortures con el pasado.
Elena
Aquel árbol decidió por todos nosotros.
Octavio
No comprendo lo que quieres decir.
Elena
(Se toca la pierna)Estaba muy nervioso cuando me llamó. Le dije que se calmase, que ya sabía cómo eran los mercados, que todo sería algo pasajero. La verdad es que me costaba disimular la satisfacción que sentía al notarle tan abatido. En su voz había una fuerte congoja que le impedía hablar con claridad. Sentí pena por él y temí que hiciese alguna tontería. Me ofrecí a ir a buscarle para llevarlo a casa. Cuando llegué ya estaba esperándome en la calle. Daba vueltas como si fuese un niño aturdido. Entre las manos llevaba una botella envuelta en una bolsa de papel. Me dijo que se encontraba tan mal que lo primero que había estado tentado de hacer era emborracharse, pero ya ni tenía el suficiente valor como para poder hacerlo. En ese momento me di cuenta de la crueldad que habíamos cometido. Estuve a punto de contárselo todo, pero, en ese instante, comenzó a hablar de Gosta. Dijo que, en esta vida, lo único que le importaba era ella. ¡Esa era su única preocupación! No le importaba el dinero, sólo quería protegerla. Por un momento, en mi cabeza sólo veía una imagen y era la de Gosta y Campoy abrazados intentando superar el contratiempo al que se enfrentaban.
Octavio
¡Estabas celosa!
Elena
(Deja a Octavio detrás. Habla para ella misma.)No veía la carretera, sólo estaba la cara de Gosta. Gosta riéndose. Gosta llorando. Gosta amenazándome por haber hecho dalo a Campoy. Por un instante, hasta creí oír su voz. Era coo si me hubiese poseído. Quería arrancármela, pero no sabía cómo lograrlo. (Hace una pausa)Miré aquel árbol. Aceleré para estrellar el coche con toda mi furia. Campoy no tuvo tiempo de reaccionar. (Se toca la pierna. Regresa cojeando junto a Octavio.)Con el impacto se rompió la botella y todos pensaron que la culpa era de él porque iría bebido. Sus antecedentes lo pusieron en tela de juicio. A pesar de todo, nadie se atrevió a pedirle cuentas porque, aunque a mí se me partió la pierna, él quedó más mal parado que yo.
Octavio
Siempre has estado enamorada de Campoy.
Elena
Te juro que en ese momento no sabía lo que hacía. Desde entonces, cada día pienso en lo estúpida que fui. Por mi culpa Campoy se quedó inválido y, lo peor de todo, Gosta nunca lo abandonó y, ahora, después de muerto, tampoco.
Octavio
Nunca me has querido. Me has estado engañando durante todos estos años. Me sentía culpable por lo que te había sucedido, pero ahora sólo siento una cosa por ti y es asco. (Hace mención de salir.)
Elena
(Intenta sujetarle por un brazo)Octavio, por favor, no me digas esas cosas. No me abandones.
Octavio
(Se suelta de ella)Adiós, Elena.
Elena se queda en medio del escenario. Contempla cómo Octavio sale por un lateral.
Oscuro.




