miércoles, 22 de julio de 2015

EL MEJOR MOMENTO DEL DÍA









Era el mejor momento del día. Me ponía cerca de la entrada y esperaba su llegada como si fuese un perrito que desea la llegada de su amo. Quería ver si venía de buen o mal humor. Todo dependía de ese breve instante.

Cuando los días eran largos, cuando ya comenzaba a hacer buen tiempo, era cuando mi padre tomaba la bicicleta y, después del trabajo, me montaba en la parte de atrás para dar una vuelta. Siempre me decía: «Cógete bien a mí. No te sueltes que te podrías caer.»

El paseo siempre era por los alrededores de mi casa. Los caminos más anchos de las huertas colindantes resultaban ser los más cómodos para pasear. Me gustaba que estuviesen los campos recién regados porque el olor de la tierra mojada hacía que la fragancia de las hortalizas se intensificase. Me sentía la niña más feliz del mundo. Algunas veces mi padre me preguntaba: « ¿Vas bien? ¿No te cansas?»

¡Claro que no me casaba! ¡Cómo me iba a cansar si estaba todo el día deseando que llegase ese momento!

Fotografía de Irina Shesterickowa, 2012.
Comenzaba a llegar el calor y los paseos eran más agradables y más largos, si cabe. Un día la lluvia primaveral imprevista dejó los campos mojados y con una fragancia especial. Fue en ese momento. Por uno de los caminos de la huerta un saltamontes se abalanzó, con un fuerte impulso, sobre mi cabeza y aterrizó sobre la espalda de mi padre. Nunca había visto un animal tan grande y tan oscuro. No sabía lo que era. Sentí miedo y grité asustada: ¡Un bicho! ¡Un bicho!

Mi padre paró en seco de pedalear. Puso un pie en el suelo y se volvió a mirarme. El saltamontes seguía agazapado a su espalda, ni se inmutó. « ¿Qué ocurre?» me preguntó. 

¿Cómo podía explicarle que un animal, que nunca había visto, estaba subido a su espalda? ¡Imposible!

A partir de ese momento, aquel incidente hizo que los paseos se espaciasen en el tiempo. Montar en la parte trasera de la bicicleta ya no dependía tanto del mal o buen humor de mi padre sino de mis miedos que, en ese momento, habían tomado forma de insecto.




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