martes, 9 de agosto de 2016

VENDEDORES AMBULANTES: FERREIRO EL PESCADOR


Ferreiro llegó al pueblo como todos los demás: con el ejército durante la Guerra Civil. Pertenecía a la última quinta de jóvenes que fueron obligados a ir al frente. Él, que era de la costa gallega, luchó en el flanco de los vencedores, que no de los convencidos. Cuando terminó, oficialmente, todo no se decidió a volver a su pueblo. No tenía nada que hacer allí. Aquí conoció a una moza. Le impresionó. Aunque no se distinguía por su hermosura ni por su garbo, sin embargo, era robusta y fuerte. Trabajaba en el mercado. Levantaba un cordero ella sola. Podía cargárselo al hombro sin la ayuda de nadie. Ferreiro no lo pensó más. Se casó con la moza. Se afincó en el pueblo. Montó un puesto de pescado, pues no había ninguno. No tenía competencia. Todas las madrugadas, invierno y verano, recorría la distancia, a pie, desde su casa hasta el puerto donde compraba el género; luego lo vendía por las calles con el reclamo de: "'peixe', dones". (Lo gritaba mitad en gallego y mitad en valenciano)


Ferreiro era de pocas palabras. Los domingos se colocaba su traje y corbata, su sombrero de fieltro  y sus zapatos bien lustrados, todo de negro. Lo primero era lo primero. Acudía a misa primera y luego al casino a beber unos vinos hasta que el cuerpo aguantase.

Nunca jugaba a las cartas, decía que eran traicioneras. Charlaba con quien le diese conversación, pero no era el primero en entablarla. El día de su muerte mi padre fue a su entierro. Mi padre me dijo: "Ferreiro vivió y murió como a él le gustó. Era todo un caballero."
Nunca más hubo un vendedor ambulante de pescado en mi pueblo.

* * *
Dones, peix! 
Ante este reclamo las vecinas ya sabían que la 'grauera' había llegado. Con dos cubos, uno en cada mano, pregonaba su género, pescado recién llegado de la pesca nocturna. Estaba tan fresco que aún coleaba. La vendedora llevaba su mercancía desde los pueblos marítimos hacia los del interior de la huerta. El medio de conexión: el 'trenes', el transporte que unía el mar con el interior. Dos formas de vida tan cerca y tan lejos a la vez.

2 comentarios:

  1. hola! magnifico relato una joyita. te comparto.bellafotos.!! gracias y ..a comentar que no se come a nadie , salvo el pescadito. besos.

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  2. Gracias Buho. Creo que debo hacer memoria de los que marcaron mi niñez.

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